Hoy es el Día del Trabajador Judicial Argentino

Mauro Díaz ingresó al Poder Judicial en 2006 con apenas 26 años y fue parte de la primera camada que rindió con el nuevo sistema de exámenes. Labora en la Primera Cámara del Trabajo desde que ingresó como auxiliar de secretaria, proveyendo los expedientes.
Estuvimos en el Palacio Judicial y observamos el trabajo prolijo y mancomunado que se hace desde las cámaras que componen el recinto, el cual ha quedado muy chico para la cantidad de gente que trabaja, además de quienes entran y salen a diario.
Díaz nos contó que antes de trabajar allí, estudiaba abogacía. “Dejé la carrera en el último año porque me desempeñé como empresario, puse un boliche y después un bar”. Agregó que “siempre tuve la espina de seguir la carrera, pero no para ejercerla en la calle, y vi la oportunidad cuando se cambió la forma de ingreso”.
Se recibió de procurador y actualmente le quedan cuatro materias pendientes para abogacía. Díaz asegura que “si todo marcha bien, el año que viene retorno para terminarla”.
En cuanto a su desempeño y el de sus compañeros, opina que “el trabajo que hacemos acá es poco valorado por la sociedad, ya que lo que la gente ve es lo que sale en los medios, siempre la parte negativa del sistema, como los jueces que no cumplieron su tarea por miedo al gobierno de turno o que por conveniencia personal no le dieron curso a algún expediente, pero nunca se muestra cómo trabajamos, ni la cantidad de movimientos de expedientes que tenemos por oficina a diario”.
Sorprendentemente para muchos, un empleado judicial gana en promedio cerca de 16 mil pesos. “La gente siempre se queda con que ganamos fortuna y no es así, un juez sí gana muy bien, pero los empleados no ganamos como ellos”.
Díaz destacó que “la mayoría de los jueces realizan bien sus funciones y nosotros, el personal administrativo, nos encontramos con montañas de expedientes día a día para resolver y con los recursos materiales y humanos acotados”.
El horario de los empleados judiciales es de 7.30 a 13.30 horas, “aunque en realidad salimos casi siempre a las 14 horas y las oficinas penales, por ejemplo, salen hasta dos horas después del horario de salida, y eso no se paga como horas extras”, indicó.
Durante este día, el personal goza de uno de sus pocos asuetos anuales. “Siempre para este día el gremio organiza algún evento”, comentó Díaz, que se prepara junto a sus colegas y compañeros para celebrar esta fecha con un gran almuerzo en el Club Banco Mendoza.