Hoy es el Día Mundial de la Costurera

“Hoy en día ya no hay modistas casi, es que el trabajo es sumamente artesanal"

Su trabajo requiere de creatividad para asesorar a las interesadas; de versatilidad para adaptarse a los distintos gustos y estilos; y de mucha, pero mucha paciencia, porque los clientes suelen dar algunas vueltas hasta llegar al diseño soñado.

Por todo esto, desde nuestro diario queremos recordar en su día a las costureras la importancia de su trabajo a la hora de generar prendas a medida, accesorios artesanales o simplemente salvar prendas y dejarlas como nuevas con la magia del reciclado.

Mercedes Martínez es maestra de Plástica y Artesanías. Durante muchos años estuvo viviendo en una escuela albergue en Ranquil Norte. Cuando se jubiló, destinó sus días a coser. “Me dedico a hacer costuras, algunas muy elaboradas, rebuscadas, otras menos trabajosas, como bolsos, delantales de cocina, lo que se vaya presentando. Además, con mucho amor también le diseño a mis nietas”, contó.

La máquina de coser tiene prioridad en el comedor de su casa, la mesa está invadida por carreteles de hilos, reglas, un dedal, las cajas con alfileres, tijeras, retazos por doquier, cierres, la tiza o un pedazo de jabón clásico en pan para marcar.

No hay horarios para las mujeres que dedican su vida a la costura, aunque la luz natural es un tesoro, más cuando los años no vienen solos y los anteojos se convierten en un aliado infaltable.

“Hoy en día ya no hay modistas casi, es que el trabajo es sumamente artesanal y la mayoría de las personas buscan lo más económico. Por ello es más fácil adquirir una pieza lista, fabricada industrialmente, aunque los talles y diseños no se adecuen en muchos casos a su contextura”, comentó Martínez.

Años atrás, en las casas de nuestros abuelos, nunca faltaba una máquina de coser. “La primera que me enseñó fue mi mamá cuando las máquinas se las manejaba con una manivela. Después, en la escuela que ahora es Ebyma y antes era la Técnica Industrial Femenina, aprendí todo lo que sé” recordó Mercedes, mientras continúa con la confección de un delantal, parte de una serie de pedidos sobre la que la encontramos trabajando una casa ubicada en calle Remedios de Escalada.