Reconocido infectólogo explicó por qué el hantavirus argentino es uno de los más peligrosos del mundo

El infectólogo se refirió a los casos registrados en el país, explicó cómo actúa la enfermedad y recordó el brote de Epuyén de 2018. También advirtió sobre la transmisión entre personas y el impacto psicológico que genera en quienes estuvieron expuestos.
La aparición de nuevos casos de hantavirus volvió a generar preocupación en distintos sectores del país y abrió nuevamente el debate sobre una enfermedad que, aunque no tiene el nivel de contagio del COVID-19, presenta una alta tasa de mortalidad y características particulares en Argentina. En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, el médico infectólogo Hugo Pizzi explicó el origen del virus, cómo se transmite y cuál es la situación epidemiológica actual.
En primer lugar, el especialista aclaró que los “102 casos” mencionados en distintos informes corresponden a un acumulado entre el año pasado y lo que va de este año, y remarcó que actualmente “nuevos, hay dos nada más”, en referencia a los casos detectados recientemente en Bariloche y Chubut.
Del río Hangang al contagio interhumano
Pizzi señaló que el hantavirus comenzó a estudiarse durante la Guerra de Corea, cuando las tropas norteamericanas dirigidas por el general Douglas MacArthur comenzaron a sufrir cuadros extraños que no podían ser diagnosticados. “Empiezan a ver las aguas de un río, el río Hangang, un río coreano, y ahí pueden describir un virus nuevo”, explicó. A partir de ese hallazgo surgió el nombre del virus y de la enfermedad.
El infectólogo indicó que en el mundo existen “30 tipos de estos hantavirus”, aunque destacó que Argentina posee una particularidad muy compleja. “Nosotros tenemos el único, el único que se transmite de hombre a hombre”, afirmó.
En ese sentido, recordó el brote ocurrido en Epuyén, Chubut, en 2018, donde el trabajo de la Universidad Nacional de Córdoba permitió confirmar científicamente el contagio interhumano. “La UNC describe el contacto interhumano, que en los libros decía que no, que era ratón-hombre nada más”, comentó.
Sobre aquel episodio, Pizzi recordó que “murieron 11 personas y tuvieron que cerrar todo”, haciendo referencia a las restricciones sanitarias implementadas en la comarca cordillerana. Además de las pérdidas humanas, destacó el fuerte impacto económico y social que sufrió la región.

El hábitat del ratón colilargo y un caso internacional
El especialista explicó que el principal transmisor es el denominado ratón colilargo, un roedor que habita especialmente en zonas cordilleranas y boscosas del sur argentino y chileno. “Ese ratón no está en las ciudades, no está en los puertos, no está en los basurales”, detalló. También describió que “normalmente se alimenta de la semilla de la caña coligüe” y precisó que tiene “un cuerpito de 9 centímetros y una cola de 21 centímetros”.
Durante la entrevista, Pizzi hizo referencia además a un caso reciente relacionado con un crucero internacional, donde un pasajero habría contraído el virus luego de recorrer zonas andinas. Según explicó, el hombre, que era ornitólogo, posiblemente ingresó en áreas alejadas de los circuitos turísticos tradicionales en busca de aves poco comunes.
“Como la incubación es larguísima, subió al crucero para hacer su travesía tan cara, de 20 mil euros”, relató. El problema comenzó cuando aparecieron los síntomas ya a bordo de la embarcación. “Contaminó a su mujer, su mujer y él contaminaron a otro”, añadió. Incluso comentó que “el médico, pobre médico, está internado gravísimo”, en referencia a un profesional inglés que viajaba en el barco.
Pizzi explicó que uno de los mayores inconvenientes se produjo cuando la embarcación hizo escala en la isla de Santa Elena. Allí, además de descender un cadáver, bajaron 30 pasajeros que decidieron abandonar el crucero en medio del miedo y la incertidumbre. “Hay algunos que hasta dejaron los equipajes”, contó.
El especialista sostuvo que todavía no pudieron identificar a todos esos pasajeros y remarcó la preocupación que genera el período de incubación de la enfermedad. “Hay todavía que buscar a esa gente porque puede estar contaminada”, expresó.
Síntomas, mortalidad e impacto emocional
Consultado sobre el funcionamiento del virus en el organismo, Pizzi explicó que inicialmente puede confundirse con un cuadro gripal común. “Empieza como una gripe y después, cuando se divide rápidamente el virus, impacta corazón y pulmón”, señaló.
El médico remarcó que el daño que provoca puede ser devastador. “Anula la funcionalidad de corazón y de pulmón, es terrible”, afirmó. Además, recordó que el hantavirus tiene “un índice de mortalidad de un 30% a un 40%”.
A pesar de la preocupación que generan estos casos, Pizzi intentó llevar tranquilidad al señalar que el nivel de propagación no es comparable con el COVID-19. “Esto no es COVID”, remarcó varias veces durante la charla.
Según explicó, la cadena de contagio suele ser mucho más limitada. “Ratón contamina a un hombre, ese hombre contamina uno, dos, tres”, describió. Y agregó: “No tiene ese ritmo de contagio enorme que tenía el COVID”.
Sin embargo, reconoció que el impacto emocional en quienes estuvieron expuestos puede ser muy fuerte. “Lo que vivió esta gente ha sido terrible”, aseguró sobre los pasajeros del crucero.
Finalmente, concluyó: “La parte psicológica del resto de los que estuvieron ahí es tremenda. Es una angustia donde uno no sabe en qué puede terminar”.