Iba a velar a su madre y descubrió que en la clínica habían entregado otro cuerpo

Ariel Martínez, hijo de Elodia Martínez, relató que su mamá falleció el lunes a las 20.30. “Nos dijeron que el cuerpo era retirado por la cochería al otro día y podía ser velado máximo una hora y media. Me retiré a casa, a las 8.30 del martes fui a la cochería y cuando me dejaron ingresar a la sala velatoria, vi que el cuerpo no era el de mi mamá, pero estaba con la ropa de ella”. 

Un confuso y triste episodio tuvo lugar en Clínica Ciudad, con el fallecimiento de una mujer cuyos restos no fueron entregados a sus familiares para el respectivo velatorio, sino que le dieron el cuerpo de otra persona a la cochería.
Ariel Martínez, el hijo de la señora que murió, Elodia Martínez, conocida en su entorno como “Yaya”, relató a FM Vos (94.5) y Diario San Rafael que “mi mamá falleció el lunes a las 20.30, no tenía Covid. Nos dijeron que el cuerpo era retirado por la cochería al otro día por la mañana y podía ser velado máximo una hora y media. Me retiré a casa, a las 8.30 del martes fui a la cochería y cuando me dejaron ingresar a la sala velatoria, vi que el cuerpo no era el de mi mamá, pero estaba con la ropa de ella”. Explicó que esto ocurrió poco antes de que llegaran los familiares.
Ante esta difícil y angustiante situación, agregó que “le dije lo sucedido al personal de la cochería, cerraron el cajón, fuimos hasta la clínica de vuelta y pregunté quién era el responsable. No me dijeron nada y expresaron que me fijara en otros tres cuerpos que había. ¡Ahí alguno tiene que ser!, dijo uno de las personas que estaba en la morgue. De la cochería me comentaron que había un cuerpo que lo acababan de bajar, que no estaba cuando fueron ellos, y efectivamente era. Esto sucedió en la Clínica Ciudad”.
Añadió: “Si a mí me hubieran dado el cuerpo con cajón cerrado, hubiera velado a una persona que no conocía, hubiera enterrado a una persona que no conocía y a la otra familia le hubiese sucedido exactamente lo mismo”.
Sobre los responsables de esta situación, el doliente aseguró que “en la clínica nadie me dio ninguna explicación. Agarraron, le sacaron la ropa a esa mujer que no sé quién era, se la pusieron a mi mamá y la llevaron a la cochería”. En este punto recalcó que “quiero aclarar que la cochería Rosato no tuvo nada que ver en esto. Les dijeron que fuera a buscar a mí mamá y la señora que trajeron tenía su nombre puesto en los cuerpos que había cuando ellos fueron. Evidentemente desde la clínica se equivocaron en identificar el cuerpo de mi madre. Me parece que en una situación de tanto dolor, como perder un ser tan querido, que te manden otra mujer es una falta de ética y profesionalismo total”.
En cuanto a las causas de la muerte de la señora Martínez, comentó que “me dijeron que murió de una neumonía avanzada, pero al mediodía de ese mismo día me dijeron que tenía los pulmones y el corazón totalmente sanos. El certificado de defunción todavía no me lo entregan, así que no sé la causa. Mi madre tenía 88 años y entró a la clínica el jueves pasado”.
Sobre lo sucedido, opinó que “cosas para decir de esta clínica, y no voy a dar nombre porque no corresponde, hay muchas. La abuela de un amigo falleció porque se equivocaron en la dieta, tenían que darle líquida y le dieron sólida. Este tipo de cosas son las que te hacen pensar que en este lugar a la tercera edad no la atienden como corresponde. Son miles las quejas que hay, de cada diez que entran se mueren nueve. Parece que los dejan morir porque tienen PAMI o porque simplemente no les interesan los abuelos”.
Sobre si tomará algún tipo de acción legal, Martínez señaló que “no estoy en una situación económica para poner un abogado, pero si alguien quiere acercarse a hablar conmigo puede hacerlo. Desde Clínica Ciudad no se han comunicado conmigo. En este momento ya está mi mamá sepultada y haber tenido que pasar por esto, de entrar a una sala velatoria para llorar a tu mamá y que no sea, y que otra persona esté con la ropa de ella, fue sumamente angustiante. No puede ser, esa es la ‘clínica del terror’”, afirmó.

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