Tras un año de labor comunitaria, las escuelas Pedro Goyena y Domingo Hermida se consagraron ganadoras del concurso para crear la insignia del distrito. El concejal Néstor Ojeda destacó la importancia de que los propios vecinos definan su identidad y celebró el premio otorgado a los alumnos: un viaje recreativo a Valle Grande que, para muchos, significó el descubrimiento de uno de los grandes atractivos de San Rafael.
La creación del escudo no fue una tarea aislada de los alumnos, sino un proyecto que movilizó a familias enteras para rescatar la historia y las anécdotas que definen a Cañada Seca. «Fue un proyecto que tuvo prácticamente un año de trabajo y constó de dos instancias: primero una participación interna en las escuelas primarias y luego la elección del escudo final. Lo más gratificante fue que no solo demandó esfuerzo de la comunidad educativa, sino de toda la comunidad», destacó Ojeda ante la emisora radial FM Vos 94.5.
«Para recabar los datos, contar la historia y reflejar lo que es el distrito, participaron papás, mamás, abuelos y tíos. Todos estuvieron involucrados para que los chicos pudieran plasmar esa identidad en un papel», añadió.

El descubrimiento de Valle Grande como recompensa
Como cierre del proyecto, los alumnos ganadores disfrutaron de una jornada de recreación en el Valle Grande, incluyendo un paseo en catamarán. Para la organización, esta instancia reveló una realidad social que suele pasar desapercibida para quienes residen en la zona urbana de San Rafael.
Bajo la premisa de ser turistas en su propia tierra, el concejal Néstor Ojeda remarcó el impacto emocional que tuvo la visita para muchos de los pequeños artistas. «Había chicos que no conocían Valle Grande, que nunca habían dado un paseo en catamarán. A veces, viviendo en el centro, nos parece algo insólito, pero en los distritos sucede mucho que los chicos no tienen la posibilidad de acceder a estos atractivos que atraen a gente de todo el país», reflexionó el edil.
Dicha experiencia funcionó como un reconocimiento al esfuerzo volcado en el diseño de la insignia distrital. «Fue una retribución muy grata. Los chicos y los padres volvieron muy contentos. Cumplir con el premio después de haber logrado el diseño del escudo nos reconforta y nos da ganas de seguir trabajando en iniciativas que unan la identidad con el disfrute de nuestro entorno», expresó.
Para el concejal Ojeda, el valor del escudo reside en que nace «de abajo hacia arriba», con el sentimiento de quienes habitan el territorio diariamente. «Los chicos y sus familias son quienes generan esa esencia porque son los que viven, amanecen y trabajan en el lugar. Qué mejor que ellos para definir lo que los representa. Este escudo es el reflejo de cómo ven su lugar y cómo se han desarrollado en él; es un trabajo bárbaro dándole identidad a su propia tierra», enfatizó.
Un legado que perdurará en el tiempo
El éxito de la iniciativa en Cañada Seca ha despertado el interés de otras zonas del departamento de San Rafael, que ahora buscan seguir el mismo camino de construcción identitaria a través de la participación ciudadana y escolar.
Este fenómeno ha generado un efecto contagio en el resto de la comunidad. «Han aparecido otros distritos que quieren que hagamos lo mismo. Cada lugar tiene su propia impronta y su forma de entender el sitio donde crecieron, por lo que vamos a trabajar para replicar esta experiencia en otros puntos del departamento», adelantó el concejal Néstor Ojeda, subrayando la importancia de que cada comunidad posea sus propios símbolos.
Más allá de lo institucional, el proyecto otorga a los alumnos el orgullo de ser parte de la historia de su pueblo. «A los chicos se lo decíamos cuando los visitábamos: ellos ya son parte de la historia de Cañada Seca. Han sido los artífices de algo que va a quedar para siempre y que perdurará en el tiempo. Cuando crezcan y formen sus familias, podrán decir con orgullo que ellos participaron en la creación de ese símbolo», concluyó, destacando el valor emocional de este nuevo emblema distrital.







