La distinción otorgada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, mediante la cual se otorgó la Indicación Geográfica (IG) al orégano producido en el departamento de San Carlos, marca un hito para la economía agrícola de Mendoza. Reconocida formalmente y declarada de interés por la Legislatura provincial, esta certificación acredita las condiciones climáticas y el saber hacer de los productores del Valle de Uco, donde la marcada amplitud térmica favorece la concentración de aceites esenciales y potencia el aroma de las plantas aromáticas. Con más de 1.200 hectáreas cultivadas por cerca de un centenar de productores, San Carlos concentra hasta el 80% del orégano consumido a nivel nacional, superando ampliamente a otras zonas productoras del país como Córdoba y San Juan. Tras un proceso de tramitación de más de tres años —impulsado por la Sociedad Rural del Valle de Uco y colectivos de productores—, la IG no solo valida una tradición agrícola de ocho décadas, sino que abre la oportunidad de dejar atrás la venta masiva a granel para avanzar hacia el fraccionamiento en origen, la conquista de mercados externos como Brasil, Paraguay y Uruguay, y el desarrollo de circuitos enoturísticos y gastronómicos asociados. Gonzalo Appiolaza, productor sancarlino y referente del sector, analizó el origen de esta certificación, las particularidades técnicas del cultivo y la reconfiguración económica que atraviesa la actividad.
Tres años de gestiones y el liderazgo productivo de San Carlos
El proceso de certificación formalizó el reconocimiento de un sector que, a pesar de operar a escalas pequeñas, abastece a la abrumadora mayoría del mercado interno argentino. «Este fue un proyecto que iniciamos hace más de tres años desde la Sociedad Rural del Valle de Uco junto a su presidente, Mario Leiva. Fue un recorrido largo, extenso, con cambios de gobierno en el medio que estiraron los tiempos, y donde tuvimos que presentar abundante documentación respaldatoria para demostrar técnicamente por qué el orégano de San Carlos posee virtudes diferenciales frente al de otras regiones», contó Gonzalo Appiolaza a la audiencia de FM Vos 94.5.
«San Carlos es, desde hace mucho tiempo, el mayor productor de orégano del país. Hasta el 80% del orégano que se consume en la Argentina proviene de nuestro departamento, conviviendo con producciones mucho menores en Córdoba o San Juan. Aunque es una economía regional pequeña en comparación con la vitivinicultura o el ajo, hoy albergamos a más de 100 productores que abarcan más de 1.200 hectáreas, con escalas que van desde media hectárea hasta establecimientos de más de 70 hectáreas», destacó.

Amplitud térmica y tradición cultural: la identidad del cultivo
Las ventajas agroclimáticas del Valle de Uco se combinan con prácticas de limpieza e innovación tecnológica transmitidas a lo largo de varias generaciones. «En lo estrictamente productivo, San Carlos siempre se destacó geográficamente por una cuestión climática. La amplitud térmica que tenemos en el Valle de Uco hace que las especies aromáticas se expresen mucho mejor que en otras zonas, un fenómeno similar al que ocurre con la vitivinicultura. A eso se suma el factor cultural: hace más de 80 años que se introdujo el orégano en la zona y las nuevas generaciones fuimos aprendiendo y mejorando los procesos de cultivo y limpieza para lograr una calidad superior», comentó Appiolaza con orgullo.
«Esta identidad tuvo incluso su reflejo histórico en la Fiesta Nacional del Orégano que se realizaba en Pareditas. Aunque el orégano es el cultivo que más ha crecido comercialmente, San Carlos posee condiciones particulares para las aromáticas en general, produciendo también albahaca, tomillo y romero, además de la menta que se cultivaba años atrás para destilerías», agregó.
Estrategia comercial: del envío a granel al valor agregado y el turismo
La certificación abre el camino para abandonar la venta en bolsas de 15 kilos y avanzar hacia la consolidación de marcas propias con proyección turística. «La obtención de la Indicación Geográfica representa el inicio de una certificación que nos permite proyectar un desarrollo económico mucho más amplio. Históricamente, el orégano de San Carlos se vendió a granel en embolsones de 15 kilos a especiarias de todo el país, que luego lo fraccionaban con sus propias marcas. La gran oportunidad ahora es darle valor agregado en origen, fraccionar nosotros mismos y desarrollar marcas locales para que el producto no viaje sin procesamiento», enfatizó el productor.
«También debemos animarnos a pensar en el desarrollo turístico. Un ejemplo claro es el Pimentón de la Vera en España, que cuenta con su IG, recibe a miles de turistas y vende sus productos en todo el mundo. San Carlos tiene un producto con una certificación gigante y debemos articular entre instituciones, productores y el municipio para hacer crecer la zona bajo ese modelo», alentó.
«En materia de precios, el orégano se mantuvo estable durante tres años, absorbiendo los incrementos de costos de producción. Sin embargo, la difusión de la obtención de la IG comenzó a dinamizar la demanda de manera inmediata. Se han abierto canales de exportación a granel hacia Brasil, Paraguay y Uruguay. Esto, sumado a la cercanía de la próxima cosecha en diciembre, ha provocado un repunte en los precios y genera un panorama mucho más favorable para el sector en un contexto económico complejo», analizó al cierre de la comunicación.


