Identifican tres categorías de genes implicados en la enfermedad de Alzheimer

La prestigiosa revista Alzheimer’s & Dementia: The Journal of the Alzheimer’s Association se ha hecho eco de un estudio liderado por Fundación ACE, Instituto Catalán de Neurociencias Aplicadas y financiado por Fundación Bancaria “la Caixa”, Grifols, Fundación ACE y el Instituto de Salud Carlos III, en España. El proyecto, que cuenta con la colección de muestras (sobre todo de Mal de Alzheimer) más grande del mundo recogidas en un único centro, ha permitido identificar tres categorías de genes implicados en la enfermedad de Alzheimer.
La calidad y la homogeneidad de las muestras, recogidas por el mismo equipo desde el año 2004, ha permitido obtener resultados muy relevantes y que serán clave para al diseño de nuevas estrategias y el impulso de terapias combinadas para el tratamiento de la demencia. En total, se ha analizado, durante esta primera fase, el genoma de 12.368 personas, 6.063 de ellas con demencia tipo alzhéimer.
Fundación ACE lleva a cabo un proceso clínico interdisciplinario y exhaustivo en el que, además de hacer un diagnóstico también se asigna una clasificación técnica dentro del diagnóstico de Alzheimer que tiene que ver con la mayor o menor probabilidad de que la persona pueda sufrir otra demencia, además de alzhéimer.
Teniendo en cuenta el diagnóstico de alzhéimer y la probabilidad de sufrir otro tipo de demencia simultáneamente, se han generado grupos de pacientes para el estudio, en un enfoque pionero en el mundo de la investigación genética. Esta perspectiva clínica del análisis es lo que ha hecho posible la distinción de las siguientes categorías: La primera categoría es la de los genes que son estables y el efecto se mantienen igual en todos los grupos. Los genes de la segunda categoría refuerzan su efecto en los grupos de pacientes que tienen alzhéimer y que no tienen ninguna otra demencia implicada.
Y los genes de la tercera muestran más efecto en las muestras de aquellas personas que, a pesar de tener alzhéimer, su diagnóstico indica que podría padecer además otra demencia.
Esta distinción del comportamiento de los genes es crucial, en primer lugar, porque apunta a la posibilidad de adaptar las estrategias de tratamiento al tipo de diagnóstico de cada persona. Y, en segundo lugar, porque cada una de estas categorías permite a los científicos distinguir el área del genoma donde actúan estos genes.
Así pues, los resultados de la categorización han evidenciado la relación del sistema inmune con todos los grupos de muestras de Alzheimer y la presencia destacada de los procesos vasculares, como factores causales de la enfermedad de Alzheimer.