Aunque aún no se ha emitido una resolución oficial por parte del Ministerio de Economía, el sector de los combustibles se anticipa a un nuevo aumento en los precios. En ese sentido, Isabelino Rodríguez –presidente de la Asociación Mendocina de Estaciones de Servicio (AMENA)- expresó a Diario San Rafael y FM Vos 94.5 que el ajuste se debe a la actualización impositiva que afecta al sector y destacó que, como viene ocurriendo en meses anteriores, el Gobierno podría optar por diferir la aplicación del impuesto a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono.
Rodríguez explicó que, aunque el sector no es formador de precios y depende de las decisiones del Estado, se estima que el aumento del biodiésel en agosto podría influir entre un 1% y un 1,5% en el nuevo precio de los combustibles. A esto se sumaría el impacto del sistema cambiario aplicado, lo que situaría el incremento final entre un 3,5% y un 5%. Sin embargo, aclaró que “no podemos corroborar este porcentaje porque no somos los formadores de precios”, dejando en claro la dependencia del sector a las decisiones de las petroleras y del Estado.
El presidente de AMENA también se refirió a la posibilidad de que el Gobierno decida postergar la implementación del aumento como una medida para controlar la inflación. “El Estado ha dejado de percibir 2.000 millones de dólares en este semestre debido a la postergación del impuesto, lo que demuestra que la prioridad está en controlar la inflación”, señaló Rodríguez. Agregó que el Gobierno podría diferir nuevamente la aplicación del impuesto con el objetivo de evitar un impacto negativo en los índices de inflación, que actualmente son un tema central en la agenda económica del país.
Respecto al impacto que estos constantes incrementos han tenido en el consumo de combustibles, Rodríguez detalló que, desde que asumió la nueva gestión en diciembre, los precios han aumentado entre un 130% y un 135%. Este significativo incremento ha provocado una caída en las ventas, especialmente en la provincia de Mendoza. “En noviembre de 2023, se vendían aproximadamente 1.650 millones de metros cúbicos de combustible, pero para junio de este año, esa cifra bajó a 1.330 millones, es decir, una reducción del 20%”, precisó. Aunque aún no se tienen los datos de julio, se estima que la caída podría haber aumentado entre un 3% y un 4%.
“El combustible está aumentando menos que la inflación, lo que nos genera una situación de complejidad en cuanto a la rentabilidad”, comentó Rodríguez. Esta situación obliga a las estaciones a buscar la eficiencia en sus operaciones y a transitar esta etapa utilizando capital propio, lo que supone un desafío adicional para el sector.







