Inclusión

Lo decía en su tiempo, el inolvidable obispo y filósofo, San Agustín (354-430): “En las cosas necesarias, la unidad; en las dudosas, la libertad; y en todas, la caridad”. Y, verdaderamente, pienso que la mejor manera de inclusión no es dar migajas, sino hacer que puedan vivir sin recibirlas. En consecuencia, la ofensiva pasa por donarse y perdonarse, por vivirse y revivirse junto a nuestros análogos. Por otra parte, mientras que prosiga en gobierno el poderoso caballero don dinero, la más arcaica de nuestras sombras, continuaremos entre la espada y la pared. Penosamente vamos a poder humanizarnos, puesto que seguirá aniquilando nuestros propios pulsos de honestidad. Desde luego, que hace falta coraje para desterrarlo. Sea como fuere, entre el poder y el capital nos hemos deshumanizado como jamás, hasta convertir el astro en un referente comercial de esclavos. Todo es un mercado para desgracia nuestra. Hay que restaurar el sentido poético que hay en nosotros, ese que es más de dar aire que de viciarlo, ese que es más de dar vida que muerte, ese que es más de bondades que de maldades.

 

Víctor Corcoba Herrero/ Escritor