La Asociación para la Rehabilitación Infantil Down (APRID) transita un cierre de año marcado por el crecimiento institucional, la visibilización de sus trayectos formativos y la consolidación de oportunidades laborales concretas para sus alumnos. En una propuesta que transforma el tradicional formato de muestra de fin de ciclo, la comunidad educativa participará por primera vez de la habitual feria artesanal de la Plaza Francia, donde los jóvenes expondrán y comercializarán los productos confeccionados en sus talleres de capacitación. En paralelo, la institución celebra el impacto de sus prácticas profesionalizantes, un dispositivo de inserción que hoy tiene como protagonista a un estudiante dentro del sector comercial sanrafaelino. En diálogo con FM Vos (94.5), la directora de APRID, Belén Losino, brindó detalles sobre la dinámica de orientación vocacional que llevan adelante, destacó el rol de las familias y el equipo técnico, y agradeció la confianza del comercio local para abrir espacios de trabajo inclusivos.
Losino explicó que APRID cuenta con un nivel de Educación Integral estructurado de forma análoga al nivel secundario. “Cada año hacemos un cierre de los talleres de nuestro nivel de educación integral, que corresponde a la edad de un secundario. En primer y segundo año hay una formación pedagógica fuerte, y de tercero a sexto los estudiantes eligen uno de nuestros cuatro talleres para capacitarse: Gastronomía, Hotelería, Madera y Mueble, o Artesanías”, detalló.
“Pensamos una propuesta diferente para dar a conocer nuestra institución y los productos que los alumnos elaboran mientras se forman. Los preparamos para confeccionar artículos útiles para la vida cotidiana y para darles el puntapié inicial hacia un emprendimiento propio, que es nuestro gran propósito institucional”, destacó.
“Agradecemos a los feriantes que nos permitieron un espacio. El día sábado 31 de octubre vamos a estar en la Plaza Francia junto a los artesanos que acostumbran a estar allá. Nos vamos a meter en el medio con todos nuestros profes y estudiantes mostrando y ofreciendo los productos elaborados durante el año”, dijo con un tono expectante.
“Para nuestros alumnos representa un gran aprendizaje observar el esfuerzo que implica confeccionar algo con sus propias manos y salir a comercializarlo. Esta experiencia nos permite enseñarles el valor de estar en esos espacios ofreciendo con orgullo lo que ellos mismos han elaborado”, expresó.

El rol clave de la Terapia Ocupacional y la orientación vocacional
La directora de APRID remarcó que la elección de los talleres por parte de los alumnos no se realiza al azar, sino que responde a un proceso minucioso de orientación a cargo del equipo de Terapia Ocupacional. “La elección de las especialidades se orienta mediante un trabajo muy importante de nuestra terapista ocupacional. Ella va guiando a profesores, estudiantes y familias, porque a veces la familia ve muy bonito un taller, pero hay que hacer entender que cada estudiante tiene habilidades precisas”, comentó.
“Vamos muy de la mano con nuestra terapista ocupacional, que con muy buen ojo va orientando y acompañando a los estudiantes en cada taller. Eso se ve reflejado en la frutilla del postre que son las prácticas profesionalizantes”, resaltó.
Prácticas profesionalizantes: la experiencia de Pablo en el sector comercial
En el segundo tramo de la entrevista, Losino compartió con emoción los avances de las prácticas profesionalizantes que lleva adelante Pablo, un estudiante de la institución que actualmente se desempeña en una reconocida panadería de la ciudad de San Rafael. “Pablo en este momento está realizando sus prácticas profesionalizantes en una panadería reconocida de San Rafael. Agradecemos la posibilidad de que nos abran las puertas para que practique en un puesto de trabajo real, acompañado por un grupo de empleados con mucha trayectoria”, expresó.
“Nos sentimos orgullosos junto a la terapista ocupacional y a cada profesor que recibió a este estudiante desde muy pequeño. No podríamos llegar a esto si algún comerciante de nuestra ciudad no tuviera la confianza. Por eso, queremos agradecer al encargado de la panadería El Nihuil de calle Balloffet, porque abrieron las puertas con muchísimo cariño”, subrayó.
“Lo que nos llevamos guardado de cada experiencia es el asombro de las personas que, a veces con un poco de miedo, nos abren las puertas y luego ven que nuestros alumnos han logrado capacidades reales que ponen en práctica a la par de cualquier empleado”, declaró al respecto.
“Observamos este logro junto con la familia y nos asombramos de ver a estudiantes que empezaron tan chiquititos, con tantos desafíos, desempeñándose felices en otro ambiente. La práctica profesionalizante es la frutillita de un montón de años de trabajo en nuestra institución”, dijo al cierre de la comunicación.


