La apertura comercial impulsada por el presidente Javier Milei como parte de su estrategia antiinflacionaria comienza a mostrar efectos. Mientras el Gobierno destacó la baja en los precios de bienes transables, referentes del sector productivo en Mendoza advirtieron que el impacto sobre la industria y el empleo es “dispar”.
Durante 2025, las importaciones crecieron 25% en valor y alcanzaron niveles comparables a períodos sin cepo, con fuerte incidencia en bienes de consumo y de capital. Ese “shock de oferta” tuvo correlato en el Índice de Precios al Consumidor del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec): rubros como Indumentaria y Equipamiento del hogar avanzaron por debajo del nivel general.
Competencia y precios
El ministro de Producción de Mendoza, Rodolfo Vargas Arizu defendió la apertura al señalar que “la competencia es buena” y que contar con insumos importados permitió producir, localmente, mejores condiciones. Según su visión, el objetivo es “perjudicar a la menor cantidad de gente y ayudar a una mayor cantidad”.
Desde esta perspectiva, si bien la libre competencia generó una reducción en ciertos puestos de trabajo, también contribuyó a mejorar el poder adquisitivo de los consumidores a través de precios más accesibles en ropa, electrodomésticos, electrónicos, neumáticos y autos.
Impuestos: el reclamo empresarial
Mario Bustos Carra, gerente de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo, puso el foco en otro punto clave: la presión tributaria.
“Argentina es uno de los países con más alta tasa de impuestos en el mundo”, sostuvo en diálogo con El Sol, y planteó que sin una baja impositiva será difícil que las empresas locales compitan en igualdad de condiciones.
Para el dirigente, la apertura logrará un mayor éxito si se acompaña con reformas estructurales que permitan que compita “el que tiene mejor producción y mejor precio para la misma calidad”, y no quien esté condicionado por mayores costos internos.
La situación del empleo
Desde la Unión Comercial e Industrial de Mendoza (UCIM), Juan Viciana advirtió que a nivel nacional ya se observan reducciones de puestos de trabajo, en especial en sectores como el textil. También mencionó ajustes en el sector público.
En Mendoza, el experto explicó que no se registran cambios bruscos, aunque sí hay preocupación por el ingreso informal de mercadería y la denominada “competencia desleal”. Esto sumado a que puso especial atención en el impacto de las compras por plataformas digitales, al afirmar que representaron un porcentaje mínimo del total de importaciones.
Los datos a nivel nacional arrojaron que la construcción perdió 65.996 puestos (-15%), siendo el sector más afectado.
En cuanto a la industria manufacturera, los retrocesos fueron significativos: textiles, confecciones, cuero y calzado (-19.452; -16,1%), metalmecánica (-16.099; -6,8%), otras manufacturas (-11.009; -9,6%) y automotores y neumáticos (-6.427; -7,1%).
Por último, los referentes en la provincia aclararon que las mayores pérdidas, como era de esperarse, se concentraron en lo que respecta a las ramas industriales intensivas en empleo y aquellas que están más expuestas a la competencia importada.







