APYME en alerta: los desafíos de producir y sobrevivir en un contexto de importaciones abiertas y poco consumo interno

En medio del debate por las reformas estructurales que impulsa el Gobierno nacional de Javier Milei, la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) en Mendoza mantiene una postura crítica. Rubén Palau, presidente de la delegación provincial de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME), advirtió sobre el riesgo de priorizar sectores extractivos y la apertura de importaciones en detrimento de la industria nacional. En diálogo con FM Vos 94.5, el dirigente pyme analizó el impacto de los costos operativos, la crisis de consumo y la difícil situación de las economías regionales como la de San Rafael.
La reforma laboral y el aparato productivo
Para APYME, la discusión sobre las leyes laborales es secundaria frente a la urgencia de aliviar la carga financiera que asfixia a las pequeñas empresas y fomentar un plan de crecimiento real. «Ninguno de estos cambios que se buscan sancionar cuenta con nuestro apoyo; al contrario, están pensados para acompañar una política de destrucción de la economía productiva. Antes que una reforma laboral, lo que necesitamos es bajar la presión tributaria y las cargas sociales para que sea económicamente viable contratar gente», planteó Palau de entrada.
«Las estadísticas muestran que los juicios laborales no son el problema principal que impide dar trabajo. Si no se pone en marcha el aparato productivo y las economías regionales, como las de San Rafael, no habrá mejora posible», advirtió.
El dilema de las importaciones: ¿Baja de costos o destrucción de empleo?
Si bien la apertura permite el ingreso de insumos más económicos —como cubiertas para transporte o maquinaria agrícola—, Palau advirtió que el beneficio es puntual y no soluciona el problema de fondo si el cliente local no tiene dinero para comprar. «Es cierto que hoy un productor puede traer un tractor de China por una fracción de lo que cuesta acá, o que una empresa de transporte consigue cubiertas más baratas, pero el problema es que el consumo no aparece. Podemos bajar los costos, pero si el mercado interno no logra colocar sus productos, el ciclo no se cierra», sostuvo.
«Además, hay un tema de ‘cazar en el zoológico’: muchas empresas locales que formaban precios ahora entran en crisis o cierran, dejando gente en la calle. Al liberar todo al juego de la oferta y la demanda, el más vulnerable es el que termina pagando las consecuencias», añadió.

Radiografía de la crisis en Mendoza
En cuanto a la relación entre sueldos bajos y costos altos, Palau fue categórico. «Mendoza es una de las provincias más caras del país, con los sueldos más bajos, tanto en el sector privado como en el estatal. Esto genera un combo explosivo porque el consumo desaparece mientras los costos fijos —luz, gas, combustible— no dejan de subir», explicó.
«Esta brecha económica provoca que las familias prioricen el pago de servicios básicos, eliminando cualquier margen para el consumo de productos elaborados por las pymes locales», agregó.
Asimismo, el dirigente analizó el impacto en el agro, un sector vital para el sur mendocino. «En San Rafael vemos que las grandes bodegas se quedaron con una cantidad de litros de vino que no pueden meter en el mercado interno ni exportar. Ante esto, ¿qué hace el pequeño productor con su uva?», cuestionó.
Según su visión, la falta de intervención estatal agrava la situación. «Las diferencias que hay entre el productor y el consumidor final son aprovechadas por los intermediarios, que ganan fortunas mientras el Estado no se hace cargo de regular estas asimetrías», manifestó.
La minería y las pymes: ¿oportunidad o riesgo para el empleo local?
Aunque el sector extractivo muestra signos de crecimiento, Palau se mostró cauteloso sobre cuánto de esa riqueza quedará realmente en manos de los proveedores locales. «El Gobierno prioriza el petróleo, el gas y la minería. Pero vemos que, aunque estos sectores crecen, el empleo a veces decrece porque las empresas se fusionan y despiden gente. Con el RIGI, tienen un sistema aduanero muy facilitador que les permite traer todo de afuera, incluso técnicos y empleados», alertó el titular de APYME.
«Las pymes tenemos la esperanza de ser proveedoras, pero si vienen con todo incluido, no sé cuánto nos beneficiaremos. El mercado interno, que es de lo que vivimos las pymes, los jubilados y los estudiantes, está en un deterioro total», continuó expresando.
La falta de crédito y el fantasma de la reconversión
Finalmente, el dirigente fue tajante sobre la imposibilidad de muchas empresas de adaptarse a las nuevas reglas de juego sin herramientas financieras adecuadas. «Financieramente no somos sujetos de crédito; no hay un sistema financiero que nos permita avanzar. Hoy te dicen que te tenés que ‘reconvertir’, pero no hay forma de hacerlo sin apoyo. Si en vez de producir importás y sacás a la gente que te sobra, esa misma gente es la que después no te va a comprar«, argumentó Palau.
«Si no ponen el ojo en el mercado interno, el pequeño productor que hoy no tiene espalda terminará vendiendo tortas fritas en la ruta porque no podrá subsistir. Nosotros hablamos de forma colectiva; los niveles de conflictividad que tenemos las pymes hoy son enormes», aseveró de forma categórica al final de la entrevista.