La industria manufacturera argentina profundizó su contracción al registrar en agosto una baja interanual del 5,7 por ciento y acumular una caída del 3 por ciento en los primeros ocho meses del año (en comparación con el 2025), manteniéndose un 11 por ciento por debajo de los niveles de 2022 y 2023. En diálogo con FM Vos (94.5), el presidente de la Unión Industrial de Mendoza (UIM), Matías Díaz Telli, analizó el impacto de este escenario en la provincia, los sectores más golpeados —como la metalurgia y los hidrocarburos—, las dificultades estructurales por la falta de desarrollo en minería y el peso de la presión tributaria sobre el consumo y el crédito.
Al inicio de la nota, Díaz Telli confirmó que la provincia no se encuentra desacoplada de la dinámica nacional, advirtiendo que, si bien los indicadores locales muestran oscilaciones mensuales, el sector acumula un retroceso casi permanente durante los últimos doce meses y enfrenta perspectivas complejas a corto plazo. «Lamentablemente compartimos los datos nacionales que marcan una caída casi permanente durante los últimos doce meses; si bien el Centro de Estudios de la UIA realiza un desagregado para Mendoza y circunstancialmente este mes los números no son tan malos como a nivel nacional, esto no significa que estemos desacoplados», explicó brevemente.
«A esto se sumará un dato muy negativo para el próximo trimestre en materia de exportaciones debido al cierre del Paso Internacional durante casi cuarenta días en el invierno, lo que afectará sustancialmente a toda la economía provincial con una caída que estimamos cercana al 40 por ciento en las ventas externas», señaló.
«El sector metalúrgico en Mendoza viene muy golpeado como consecuencia de la caída sistemática en la producción de hidrocarburos, operando con una capacidad ociosa instalada abismal que ronda el 40 por ciento y que no logra revertirse», expresó.

Sectores productivos
Consultado sobre las actividades que traccionan la economía local, el titular de la UIM señaló que el modelo económico nacional actual carece de vectores de crecimiento consolidados en la provincia, evidenciando un retraso histórico en materia minera frente a distritos vecinos y una compleja coyuntura global para la industria vitivinícola. «Hoy apuntamos al desarrollo de la lengua norte de Vaca Muerta y de la actividad minera, pero estamos llegando diez o quince años tarde en comparación con otras provincias; el tiempo perdido no es gratis y hoy podríamos estar en una situación equivalente a la de San Juan o Neuquén si hubiésemos hecho la tarea», consideró.
«El modelo económico imperante en el país impulsa vectores de crecimiento asociados a la minería, el petróleo, el agro y la pesca; y si bien Mendoza posee una enorme potencialidad en recursos naturales, no hemos hecho la tarea, por lo que hoy la provincia carece de elementos de crecimiento que permitan sostener un sector en pleno funcionamiento, una situación muy lamentable debida tanto al contexto nacional como a la falta de previsión local», examinó.
«Tampoco la industria vitivinícola atraviesa un buen momento, no por la macroeconomía argentina, sino por una crisis a nivel mundial donde el consumo per cápita de vino ha caído, generando que bodegas competidoras en Chile reduzcan superficie sembrada y realicen recortes de personal», añadió.
«Como excepción positiva, la construcción en Mendoza cuenta con un diferencial impulsado por la ejecución de numerosas obras de infraestructura financiadas con los fondos destinados originalmente a Portezuelo del Viento, un volumen superior a un presupuesto anual que se está ejecutando en simultáneo y genera un fuerte derrame», comentó.
Cuestionamiento al modelo nacional, presión tributaria y colapso del crédito
Por último, Díaz Telli cuestionó la negativa dogmática del gobierno nacional a instrumentar políticas activas para el sector industrial, advirtiendo sobre el deterioro del empleo registrado, la destrucción de la inversión privada y el peso asfixiante de los impuestos sobre el financiamiento. «El gobierno nacional tomó algunas medidas necesarias como eliminar las retenciones a las manufacturas industriales y mantener un tipo de cambio único, pero se niega dogmáticamente a hablar de una política industrial, lo que trae aparejado un deterioro permanente en el empleo industrial registrado, que es un empleo de calidad que ordena la vida de las familias», recalcó.
«Para que la actividad repunte hace falta estabilidad macroeconómica, pero enfrentamos una caída drástica de la demanda interna y una destrucción de la inversión privada golpeada por la incertidumbre electoral y por un crédito excesivamente caro», analizó.
«Cuando una familia toma un crédito o financia la compra de un electrodoméstico, gran parte de lo que paga en cada cuota corresponde a impuestos nacionales, provinciales y municipales; así resulta imposible traccionar el consumo interno y permitir que la población acceda a más y mejores productos», remató.


