Un caso penal con características muy particulares se resolvió días atrás en los tribunales de San Rafael, Mendoza.
La fiscalía que comanda Javier Giaroli investigaba uno de los tantos “escruches” –robos a viviendas sin moradores- que se dan en nuestra ciudad. En el banquillo de los acusados un viejo conocido de la policía y de la justicia: Oscar Alejandro Ilabaca Altamirano, un hombre con varios antecedentes de robos y hasta una fuga de la cárcel en 2011.
Volviendo a la causa que actualmente investigaba ahora Giaroli, un dato resultaba definitorio para inculpar a Ilabaca: una muestra de sangre encontrada en la vivienda asaltada coincidía con el ADN del acusado. Ante ello, el fiscal ordenó la aprehensión del presunto ladrón.

Días atrás, y durante lo que iba a ser la audiencia de prisión preventiva, Ilabaca confesó ser el autor del ilícito y dejó, además, una particularidad llamativa: sufre de hemorroides sangrantes. Allí, el círculo se cerró: Ilabaca había ido al baño de la casa asaltada y, en esa instancia, dejó sangre que, luego, fue levantada por Criminalística y el cotejo con su ADN en la banco de muestras lo terminó condenando.

El juez Gabriel Ravagnani homologó el acuerdo entre fiscalía y defensa y le aplicó al acusado la pena de tres años de prisión efectiva y la declaración de tercera reincidencia, por lo que debe cumplir la totalidad de la condena.







