La Lobesia botrana es una polilla que puede afectar hasta la mitad de un lote de uvas y que pudre los racimos. Por ello, un grupo de investigadores del INTA Mendoza, liderado por el Nodo de Innovación Cuyo MicroBioTech (NIC), se encuentra en la etapa de pruebas de un innovador proyecto que busca combatir esta plaga de manera sustentable y eficiente. Analía Díaz Bruno, directora ejecutiva del NIC, compartió los detalles de este prometedor desarrollo.
«Estamos trabajando en un biocida que utiliza ARN de la propia plaga para silenciar genes clave para su crecimiento, lo que provoca su letalidad a diferencia de los insecticidas químicos, este producto es totalmente inocuo para el ambiente y la fauna benéfica del viñedo», dijo Analía Díaz Bruno ante los micrófonos de FM Vos 94.5.
«Esta alternativa representa una opción de desarrollo nacional frente a la importación de feromonas utilizadas en la confusión sexual, otro método de control específico y no tóxico», añadió.
Inmediatamente a esa exposición, comentó que hasta el momento la investigación viene arrojando resultados alentadores. «Las pruebas de laboratorio han arrojado resultados sumamente auspiciosos, con una letalidad del 50% al 80% en los diferentes estadios de la plaga (huevo, larva, pupa y adulto). Estos resultados nos motivan a avanzar hacia las pruebas a campo, que nos permitirán determinar las dosis y momentos óptimos de aplicación. Se estima que, en un plazo de dos años, el producto podría estar disponible para los productores vitivinícolas, una vez completadas las etapas de registro y patentamiento», adelantó la investigadora.
Asimismo, destacó el enfoque sustentable del proyecto. «La agronomía y los cultivos primarios se dirigen hacia la investigación de soluciones sustentables y de baja toxicidad. Este desarrollo cumple con esas premisas, ofreciendo una alternativa eficaz y amigable con el ambiente», valoró.
«El tratamiento se basa en el ARN de doble cadena de la Lobesia botrana, modificado mediante técnicas de silenciamiento génico. Este ARN se incorpora en un producto pulverizable que actúa sobre la larva, provocando su muerte», precisó la investigadora.
Por último, contó que el desarrollo de este estudio apunta a impactar positivamente tanto en lo social como en lo económico. «Este proyecto nació de una tesis doctoral de un becario del CONICET. El mismo busca resolver un problema que es bastante serio para el sector vitivinícola. Además de su nulo impacto ambiental, este biocida podría representar una alternativa más económica para los productores», completó.







