En medio de la creciente tensión en Medio Oriente, la Fuerza Aérea de Israel atacó en las últimas 24 horas más de 200 objetivos en el oeste y el centro de Irán. Según informaron fuentes militares, los bombardeos se realizaron con apoyo de la inteligencia israelí y tuvieron como blancos lanzadores de misiles balísticos, sistemas de defensa aérea y plantas dedicadas a la producción de armamento del régimen iraní.
Durante la madrugada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó en redes sociales que las fuerzas de su país cuentan con “una potencia de fuego sin igual, munición ilimitada y tiempo de sobra”. En el mismo mensaje aseguró que están “destruyendo por completo el régimen terrorista de Irán”. Horas después, adelantó que Washington prepara nuevos ataques intensos contra objetivos iraníes para la próxima semana.
Desde Teherán, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica respondió con amenazas. Sus autoridades aseguraron que si Estados Unidos decidiera atacar la infraestructura energética de la isla de Kharg, Irán respondería de inmediato y podría destruir instalaciones petroleras vinculadas a Washington en la región.
Escalada militar y nuevos ataques con misiles
En paralelo, el régimen iraní lanzó una nueva ola de misiles que fue detectada por el Ejército israelí y también por países del Golfo como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin. Los ataques dejaron más de 60 personas heridas en distintos puntos de la región.
El servicio de emergencias israelí Magen David Adom informó que 58 personas resultaron lesionadas tras el impacto de proyectiles en Zarzir, una ciudad ubicada cerca de la frontera con el Líbano.
En medio de la escalada, el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, aseguró que Mojtaba Khamenei se encuentra “herido y probablemente desfigurado”. El funcionario también afirmó que Estados Unidos e Israel ya han golpeado más de 15.000 objetivos vinculados al régimen iraní.







