ISCAMEN y SAG de Chile fortalecen lazos para el control sanitario agrícola y potencian la producción de la Bioplanta de Mendoza

Representantes del Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (ISCAMEN) y del Servicio Agrícola Ganadero (SAG) de Chile se reunieron en la capital chilena para profundizar la cooperación en materia de control fitosanitario y bioseguridad. El encuentro, encabezado por el presidente del ISCAMEN, José Orts, y el jefe de la División de Protección Agrícola-Forestal y Semillas del SAG, Marco Muñoz Fuenzalida, permitió avanzar en la elaboración de estrategias conjuntas para fortalecer la sanidad agrícola en la región.
Uno de los puntos centrales de la reunión fue el interés del SAG en establecer un contrato de suministros que garantice la provisión permanente de insectos producidos en la Bioplanta de Mendoza. Cabe aclarar que, actualmente, la normativa chilena limita la adquisición de estos insectos a situaciones de emergencia sanitaria por presencia de mosca de la fruta.
En este sentido, ambas instituciones acordaron trabajar en la firma de un convenio marco de cooperación que contemple la provisión continua de moscas del Mediterráneo, así como la promoción de proyectos de investigación y sinergias en otras áreas de interés común.
«ISCAMEN vienen proveyendo desde el 2019 a Chile con moscas del Mediterráneo estéril, pero solamente de forma limitada. Este nuevo convenio de vinculación técnica ahora nos va a permitir generar un contrato de provisión permanente. Actualmente, se entregan 8 millones de pupas (estadio en el que la larva se transforma en un insecto adulto) semanales al SAG, permitiendo este acuerdo alcanzar la entrega de hasta 100 millones de pupas por semana. Esto generaría un retorno importante de recursos para nuestra institución», explicó a FM Vos 94.5, Alejandro Asfennato, supervisor de la planta de Santa Rosa de ISCAMEN.
«El volumen total comercializado de pupas en promedio constante rondaría los cinco millones de dólares. La idea de la administración es tratar de vender el 30 % de la producción de la planta. De hecho, anualmente, se producen entre 12 mil y 15 mil millones de pupas estériles. Si se logra vender el 30 % sobre el total de los producido sería más que suficiente para abastecer la compra de insumos. Esto nos permitiría volcar el 70 % restante al control de la plaga en nuestra provincia. Hoy, se comercializa cerca del 12 o 13 % de lo que produce la planta», diferenció.
En ese sentido, indicó que países se han mostrado interesados en la producción que genera ISCAMEN. «El carácter multipropósito de la bioplanta es la cría de varias plagas que utilicen la técnica del insecto estéril como herramienta. En estos momentos, estamos produciendo moscas estériles del Mediterráneo para la Patagonia, Chile y eventualmente con Bolivia. Además, el instituto tiene un acuerdo con Uruguay para exportar insectos estériles que controlen el gusano barrenador del ganado. Seguimos trabajando en todas estas líneas de investigación y producción para poder ampliar los mercados», sostuvo Asfennato.
«La demanda biológica en el mundo es muy grande, así que estamos tratando de abastecer los mercados. El traslado es complejo, porque estamos hablando de material vivo y no puede estar más de 48 horas en tránsito. Hemos hecho envíos a España y Marruecos, pero el tema de la logística es bastante complejo», consideró.
Asimismo, puso en relieve la eficiencia que tiene la aplicación de esta técnica. «Los resultados de los tratamientos son comprobables, Por ejemplo, en lo que refiere a la mosca del Mediterráneo existe una red de trampeo montada en toda la provincia que monitorea las caídas de moscas estériles y fértiles. De ese modo, todas las semanas se hace el recuento evaluando la eficiencia del sistema», indicó.
«Hay solamente cinco bioplantas en el mundo que producen masivamente la Técnica del Insecto Estéril (TIE), entre ellas se encuentra nuestro instituto. Los programas operativos están en Estados Unidos, México, Chile, España, Sudáfrica y Argentina, especialmente en Mendoza», destacó a modo de cierre.