Israel lanzó una serie de bombardeos sobre objetivos militares en Irán, incluyendo una base terrestre de la Guardia Revolucionaria y un cuartel general móvil de altos mandos en Teherán, en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente.
Según fuentes militares, la ofensiva aérea apuntó también a instalaciones móviles utilizadas por comandantes iraníes, que habían comenzado a operar en esas estructuras tras los daños sufridos en centros de mando fijos durante las últimas semanas.
“En la última oleada de ataques, se bombardeó un cuartel general móvil donde operaban comandantes del régimen”, informó la Fuerza Aérea israelí en un comunicado.
Estas estructuras, montadas sobre remolques, se convirtieron en una alternativa para mantener la coordinación militar y evitar ser detectadas en posiciones permanentes.
El operativo incluyó además un ataque contra un depósito de misiles balísticos en la región de Tabriz, considerado un punto clave dentro del sistema armamentístico iraní.
Desde el mando israelí señalaron que la campaña militar ha impactado cientos de centros de mando y obligó a los líderes iraníes a reorganizar sus operaciones en unidades móviles.
Escalada y respuesta con misiles
La ofensiva se da en un contexto de creciente tensión entre ambos países. En los últimos días, Irán lanzó varias oleadas de misiles hacia territorio israelí, algunas de ellas dirigidas a zonas densamente pobladas.
Los sistemas de defensa de Israel interceptaron parte de los ataques, aunque se reportaron impactos en distintos puntos y al menos cuatro personas resultaron heridas leves cerca de Tel Aviv.
En paralelo, desde el norte se registraron nuevas amenazas provenientes de Líbano. El grupo Hezbollah reivindicó ataques con cohetes y drones contra posiciones israelíes en áreas fronterizas.
A pesar de la intensidad del intercambio, las autoridades israelíes indicaron que no se registraron víctimas fatales en los últimos ataques.
La situación se desarrolla en medio de la celebración de la Pascua judía, con la población civil afectada por las alertas constantes y la necesidad de resguardarse ante posibles nuevos ataques.
El gobierno israelí sostiene que la ofensiva continuará con el objetivo de debilitar la estructura militar iraní y reducir su capacidad operativa en la región.







