Johnson rearma su gobierno

Pasada la salida oficial del Reino Unido de la Unión Europea, el premier Boris Johnson aplicó una purga en el gobierno que dejó afuera a los disidentes y sólo parece dejar espacio a los más leales.

Efectivamente, la reorganización del gobierno británico Tory, esperado en los últimos días por parte de la prensa del establishment como un modesto recambio, se ha convertido en un terremoto, con un premier decidido a tener un gobierno a imagen y semejanza para entrar en la era del Brexit.

La cabeza que rodó y generó más ruido fue la de Sajid Javid, de 50 años, de raíces moderadas y pakistaníes, obligado a renunciar después de solo seis meses como secretario del Tesoro y supremo responsable de la política económica del Reino Unido.

Javid rechazó ser confirmado en el cargo bajo la condición de sacrificar a todo el equipo del Tesoro a favor de un grupo de asesores impuesto por Dominic Cummings, eminencia gris del primer ministro.

El funcionario fue reemplazado de inmediato por su número 2, Rishi Sunak, otro hijo de la nueva Gran Bretaña multiétnica, de familia india.

Johnson había garantizado durante la campaña electoral que no tocaría la cartera del Tesoro para dar confianza al sector financiero en momentos convulsos por los interrogantes planteados por el Brexit, que se consumó el pasado 31 de enero.­

Con esta decisión, el ejecutivo reveló que a partir de ahora Downing Street y el departamento del Tesoro compartirán un único equipo de asesores especiales, una prueba más de la centralización del poder que parece estar llevando a cabo Johnson. ­

De momento no hubo otros cambios relevantes. Priti Patel sigue a cargo de Interior; Dominic Raab continúa en el ministerio de Relaciones Exteriores, y se mantienen en sus puestos el ministro de Justicia, Robert Buckland; el de Salud, Matt Hancock, y la titular de Comercio Internacional, Liz Truss.