Jubilados

Padre José Ceschi

 

Hay una fábula simpática, relacionando al hombre con los animales. Se la cuento como me la arrimaron en una fotocopia.
Dicen que Dios creó al burro y le dijo: «Serás burro, trabajarás de sol a sol, cargarás sobre tu lomo todo lo que te pongan y vivirás treinta años».
El burro contestó: «Seré todo lo que me pidas, pero treinta años es mucho, ¿Por qué no mejor diez años?» Y Dios asintió. Después Dios creó al perro y le dijo: «Serás perro, cuidarás la casa de los hombres, comerás lo que te den y vivirás veinticinco años. El perro contestó: «Señor, seré todo lo que me pidas, pero veinticinco años es mucho. ¿Por qué no mejor diez años?» Y Dios asintió. Luego Dios creó al mono y le dijo: «Serás mono, saltarás de árbol en árbol, harás payasadas para divertir a los demás y vivirás quince años». El mono contestó: «Señor, seré todo lo que me pidas, pero quince años es mucho. ¿Por qué no mejor cinco años?». Y Dios asintió. Finalmente, Dios creó al hombre y le dijo: «Serás el más inteligente de la tierra, dominarás el mundo y vivirás treinta años».
El hombre contestó: «Señor, seré todo lo que me pidas, pero treinta años es poco. ¿Por qué no me das los veinte que no quiso el burro, los quince que rechazó el perro y los diez que no aceptó el mono»» Dios asintió.
Y así es como el hombre vive treinta años como hombre, luego se casa y vive veinte años como burro, trabajando de sol a sol y cargando sobre su espalda el peso de sus familias. Luego se jubila y vive quince años como perro, cuidando la casa, comiendo lo que le den, y termina viviendo diez años como mono, saltando de casa en casa de los hijos y haciendo payasadas para divertir a los nietos.
Hasta aquí la fábula. Cualquier coincidencia con la realidad es pura imaginación…

¡Hasta el domingo!

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