Juez famoso

La presidente Cristina Fernández tiene buenos motivos para defender de los ataques al juez federal Norberto Oyarbide, famoso por su “lealtad» con el oficialismo. Además de aprobar la forma expeditiva en que Oyarbide maneja causas sensibles, como las  vinculadas al patrimonio de los Kirchner o los manejos de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, a la Presidente le conviene que el magistrado sea un personaje controvertido, y aun escandaloso, para que su sola presencia ayude a desprestigiar al Poder Judicial, aportando a la causa del gobierno kirchnerista que se ha propuesto “democratizarlo». 

La desventaja es que Oyarbide está en condiciones de perjudicar al oficialismo, ya que su proximidad al gobierno le habrá permitido armarse de información suficiente como para ocasionar serias dificultades si a Cristina se le ocurre “soltarle la mano».