Mientras Rodrigo De Paul, Luciano Vietto, Ricardo Centurión y Bruno Zuculini daban sus primeros pasos hacia el fútbol profesional, un joven llamado Cristian Gómez también soñaba con debutar en la Primera de Racing.
Gómez, un prometedor futbolista de esa recordada camada de juveniles de la Academia, llegó a estar muy cerca de cumplir su objetivo. Sin embargo, una adicción a las apuestas cambió por completo el rumbo de su vida.
La dura historia de Cristian Gómez
Cristian hizo todas las Inferiores en Racing y asegura que nunca imaginó vestir otra camiseta. Su sueño era llegar a Primera con el club del que es hincha. Incluso realizó la pretemporada con el plantel profesional junto a futbolistas que luego tendrían una destacada carrera.
“En esa pretemporada estaban Saja, De Paul, Vietto, Zuculini, Fariña y Centurión”, recordó en una entrevista con Telenoche (Eltrece). Según explicó, su situación cambió cuando dejó de sentirse protagonista dentro del plantel.
“Cuando estuve a punto de debutar se fue el técnico que me quería. Ahí me agrandé, no quería volver a mi categoría y dejé de entrenar al cien por ciento”, reconoció.
Con el tiempo entendió que ese no fue el único motivo. También aparecieron la ludopatía, las malas amistades y la falta de disciplina: “Tenía problemas con el bingo, malas amistades, mala alimentación y no me cuidaba. Son cosas fundamentales para un futbolista”.

También recordó un consejo que le dio Bruno Zuculini durante aquellos entrenamientos: “Me decía: ‘Animate, no tengas miedo’. Él tuvo lo que yo no tuve: sacrificio y constancia”.
Durante la entrevista con Telenoche, Cristian habló con crudeza sobre la adicción que terminó destruyendo su carrera deportiva: “Le vendía la ropa a mi mamá. Son cosas que hace alguien enfermo por el juego. Es una enfermedad muy fea”.
“Le robaba plata a mi vieja para jugar y llegué a pasar dos o tres días sin comer”, contó. Pese a haber recibido propuestas para seguir su carrera en otros clubes, nunca quiso irse de Racing.
“Soy hincha de Racing. Me ofrecieron ir a otros clubes, pero mi sueño siempre fue jugar ahí”, aseguró.
La nueva vida de Cristian junto a su perro Severino
Actualmente, Cristian vive en un parador de Costanera Sur, uno de los pocos espacios que aceptan personas con mascotas. Allí comparte todos los días con Severino, el perro que considera parte de su familia.
“Lo que necesito es un lugar donde pueda dejar a mi perro para salir a trabajar. Es mi familia y no lo voy a abandonar”, explicó.
En la entrevista contó que su mayor preocupación hoy no es su situación personal, sino la salud de su mascota: “Hoy lo que más me preocupa es mi perro. Lo atacaron dos perros y no tenía plata para llevarlo al veterinario”.
A pesar de las dificultades, aseguró que está dispuesto a trabajar para salir adelante. “Tengo 30 años, tengo fuerza y estoy bien predispuesto para trabajar”, sostuvo. Además, explicó que tiene experiencia laboral en depósitos y centros de distribución.
Lejos de responsabilizar a otros por su situación, Cristian hizo una fuerte autocrítica sobre las decisiones que marcaron su historia: “Esto me pasó por manejarme mal, por las malas amistades, por no cuidar mis cosas y por no ahorrar plata. Es toda culpa mía. Esto me sirve para aprender”.
Su prioridad hoy es conseguir un trabajo que le permita dejar atrás la vida en la calle sin separarse de Severino. “Lo primero que necesito es un lugar donde dormir seguro y un trabajo”, afirmó.
Para cerrar, dejó en claro que no pierde las esperanzas de progresar y salir adelante: “No tengo duda de que voy a salir adelante”.
Fuente: Radio Mitre



