Julieta Silva está aislada y bajo custodia en la cárcel

Cumplía su pena en arresto domiciliario en una propiedad de Las Paredes

El retorno a la cárcel de Julieta Silva fue una de las noticias más resonantes de la semana, no solo en Mendoza sino a nivel nacional, como cada novedad que surgió en el caso desde su origen, el 9 de septiembre de 2017.
Cabe recordar que el tribunal que condenó a Silva a 3 años y 9 meses de prisión, tras considerarla responsable del delito “Homicidio culposo agravado por conducción antirreglamentaria”, en perjuicio de su novio, Genaro Fortunato, revocó el miércoles el arresto domiciliario que cumplía Julieta en una propiedad de Las Paredes y, al mismo tiempo, ordenó el traslado a la penitenciaría de la avenida Mitre. Esa medida fue luego de que la Suprema Corte de Justicia rechazó un nuevo recurso del abogado Alejandro Cazabán y dejó firme el fallo condenatorio emitido en septiembre del año pasado.
Los primeros días de Silva en la cárcel
Tras presentarse con Cazabán en el despacho del juez Rodolfo Luque, presidente del tribunal que la condenó, Julieta Silva fue trasladada en un furgón carcelario hasta la Unidad IV del Servicio Penitenciario de Mendoza (Mitre y La Pampa). En primera instancia, fue sometida a un examen general en la Enfermería por el que sólo se detectó un hematoma en una de las rodillas, cuyo origen se ignoró.
Fuentes carcelarias señalaron a este diario que Silva fue alojada en una celda aislada, en la que permanecerá – al menos – la primera etapa de su estadía en el pabellón femenino, donde se encuentran 14 mujeres procesadas y condenadas por diferentes delitos, la mayoría ligados al narcotráfico.
Desde que llegó, Julieta está bajo la permanente vigilancia de celadoras, cuya principal función es evitar agresiones por parte de otras internas, algo que – en el mundo carcelario – no es descabellado que suceda. “Durante estos días no registramos ningún incidente”, aseguraron desde la penitenciaría. La celda donde se encuentra alojada es de reducida dimensión, hay una cama y una mesa. “El espacio es chico, pero tiene la ventaja de no tener compañía”, indicaron.
“El estado de ánimo de Silva es óptimo, no está caída ni desanimada”, añadieron. La joven – de 30 años – tenía la certeza de que, en algún momento del proceso, la sentencia quedaría firme y que debía volver a la cárcel para cumplir parte de su pena. “Será clave el tiempo para evaluar cómo responde la interna al encierro. Ella estuvo aquí pero ahora le espera un período más extenso”, detallaron las mismas fuentes.
Silva, tras el breve período que pasó en la cárcel después arrollar y matar a Genaro Fortunato, permaneció bajo arresto domiciliario en tres viviendas diferentes, con el permanente monitoreo del Servicio Penitenciario a través de la tobillera electrónica. Ahora su situación es más compleja.
En términos de ejecución de condena, la sentencia que cumple Silva empezó en septiembre de 2017 y finaliza en junio de 2021. En marzo de 2020 podría salir de la penitenciaría bajo libertad condicional y permanecer en esa condición hasta purgar la pena. Eso dependerá de su comportamiento y el criterio de un juez de ejecución penal, llegado el tiempo en que la condenada puede solicitar el beneficio.