Julio Neme condenó el bombardeo israelita a la iglesia de Gaza y pidió una investigación seria sobre el atentado a la AMIA

En diálogo con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, el analista internacional especializado en Medio Oriente, Julio Neme, abordó dos temas sensibles: por un lado, el bombardeo reciente a la parroquia de la Sagrada Familia en Gaza, donde fue herido el padre Gabriel Romanelli que estudió en el IVE de San Rafael, y al menos tres fallecidos; y por otro el aniversario número treinta y uno del atentado a la AMIA, ocurrido el 18 de julio de 1994, sobre el cual sostuvo fuertes críticas a la investigación judicial.
En relación con lo sucedido en la Franja de Gaza, donde ya hay más de 58.000 muertos civiles, en su mayoría niños, Neme manifestó su pesar y lo vinculó con un proceso sistemático de persecución a comunidades cristianas por parte del sionismo desde la creación del Estado de Israel. “Preocupado, diríamos, muy amargado, por este deliberado ataque a este complejo católico ahí en Zaytun, en Gaza, que comprende también a una escuela, un orfanato y también un convento”, afirmó.

El analista destacó su conmoción personal por lo ocurrido: “Como católico también, siento herido en mis sentimientos, independientemente de todo el desastre que hemos desarrollado durante tanto tiempo en torno a este genocidio interminable que está pasando en Gaza”.
De acuerdo con Neme, lo ocurrido no constituye un hecho aislado, sino parte de una práctica histórica. “Desde la fundación del Estado de Israel en 1948 a esta parte, han llevado a cabo la profanación y destrucción de lugares venerados por el catolicismo o el cristianismo en Israel, la cantidad de conventos, de iglesias, de panteones, la profanación de tumbas, la destrucción de escuelas cristianas, de asesinato a sangre fría de sacerdotes y fieles”, enumeró.
En ese sentido, precisó que “se ha reducido en un 12% en Tierra Santa la permanencia de cristianos desde la fundación del Estado de Israel en 1948”, lo que para él constituye una clara señal de esa política.
Neme también se refirió a la falta de reacción contundente desde sectores eclesiásticos. “No puede ser que a los católicos o cristianos de Medio Oriente se los abandone a su suerte por cuestiones políticas, por corrección política”, expresó, y agregó: “Me parece que el Papa Francisco en algunas oportunidades levantó la voz, me parece que no ha sido lo suficientemente contundente como para poder pronunciarse de acuerdo a las circunstancias”.
Además, subrayó que no solo se trata de la comunidad cristiana, sino también de los musulmanes: “No vamos a hablar de los hermanos musulmanes con 815 mezquitas destruidas en los últimos 30 meses”, recalcó.

Al retomar el contacto telefónico tras un corte en la comunicación, se introdujo el tema del aniversario de la AMIA hoy 18 de julio. Con una mirada crítica, Neme señaló: “31 años, 85 víctimas, en su mayoría argentinos, de religión judía y que lamentablemente, no solo quedaron sepultados ellos, sino la propia verdad”.
Para el analista, la imposibilidad de esclarecer el hecho responde a intereses de encubrimiento: “Nunca se va a poder saber, lamentablemente, quiénes fueron los verdaderos autores, los verdaderos culpables, porque indudablemente que hubo una interminable fuente de mentiras inherentes a suprimir cualquier indicio, cualquier huella o cualquier estela de verdad”.
Según su visión, la nulidad de la causa AMIA es prueba de ello. “Una causa que se declara nula es porque absolutamente estuvo contaminada desde el primer minuto”, sostuvo, y amplió: “Esto ha sido la causa AMIA en 31 años: una manipulación mediática, pruebas fraudulentas, testigos falsos, sobornos millonarios”.
Neme también cuestionó el rol de los distintos gobiernos, en especial el de Néstor Kirchner. “El presidente en ese momento deja como único sobreviviente de este verdadero mamarracho al fiscal Nisman”, afirmó, y recordó que dicho magistrado “nuevamente retoma la pista iraní que había sido desestimada por la justicia y un juez destituido y enjuiciado y se vuelve a lo mismo”.
A continuación, el analista formuló un interrogante que considera clave: “¿Quién tiene el aparato, diríamos, del Estado, primero como para poder cometer un atentado de esta magnitud, porque no cualquiera puede entrar a la Argentina y hacer semejante operativo?”. Y añadió: “¿Quién cuenta con ese poder omnímodo, no sólo para hacer un atentado de esta magnitud, sino para desviar magistralmente todo tipo de prueba durante tantas décadas?”.
Para Neme, la respuesta remite a estructuras de poder internas: “¿Quiénes son los que tienen este aparato para poder, ahora por ejemplo hacer un juicio en ausencia? Realmente al pueblo argentino le están tomando el pelo con este asunto, por eso yo creo que es la gran estafa judicial de la historia argentina”.
Sobre el fallecimiento del fiscal Alberto Nisman, Neme ofreció una visión distinta a la comúnmente difundida: “Primeramente, la fiscal Fein, que estuvo en las primeras horas después de la muerte del fiscal Nisman, esa investigación de ella, no sé por qué se desestimó de esa manera cuando ella claramente sentenció que él se había suicidado”.
Si bien no descartó ninguna hipótesis, se inclinó hacia la del suicidio: “Tampoco puedo llegar a asegurar cien por cien que haya sido un suicidio, pero todas las pruebas van en esa dirección”. Y remarcó que lo que Nisman tenía previsto presentar ante el Congreso “era más pescado podrido, más falsedades, más necedades y muy pocas explicaciones convincentes en torno a tantos años ahí en la UFI-AMIA”.
A modo de cierre, insistió en su idea central: “Si un verdadero fiscal, juez de la causa, se pone a investigar, honestamente tendría que haber ido en otra dirección y no haber seguido algo que ya había sido totalmente deslegitimado y desestimado, como las pruebas hacia Irán”.
Finalmente, lamentó el daño que la causa provocó a ciudadanos argentinos: “Acá hubo muchos argentinos que también se les destruyó su vida con sobornos millonarios a jueces o fiscales”.