La academia Caló fue reconocida con el Premio Cervantes por su labor en la difusión de la cultura española

La institución sanrafaelina recibió el máximo galardón otorgado por las entidades españolas de la región. Su trayectoria desde 1993, el perfeccionamiento constante y el compromiso social marcaron el motivo de la distinción.

La academia Caló, fundada en 1993 en San Rafael, fue distinguida recientemente con el Premio Cervantes, el reconocimiento más alto que entregan las entidades españolas de la región a instituciones que sostienen y difunden las tradiciones culturales de ese país. La distinción fue otorgada por la Asociación de Entidades Españolas, integrada por el Club Español, el Centro Andaluz, la Sociedad de Socorros Mutuos, el Hospital Español y la Junta Fallera Valenciana. La directora y creadora de la academia, Gisela Cramero, expresó su satisfacción por el homenaje y repasó el extenso camino recorrido.

La docente sostuvo que el galardón generó una enorme alegría dentro del instituto y explicó la importancia que tiene para el grupo después de más de tres décadas de trabajo continuo. “Estamos muy contentos y agradecidos por el Premio Cervantes”, detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5. Al mismo tiempo, remarcó que el reconocimiento llega después de un camino muy largo en el que la institución buscó representar con fidelidad cada expresión cultural de España. “La verdad que para nosotros es un orgullo muy grande y estamos muy agradecidas porque ha sido un esfuerzo muy grande a través de todos estos años”, indicó.

En esa línea, Cramero recordó que la academia nació con la intención de abordar la enorme diversidad cultural que caracteriza a España, un país donde cada región posee su propia identidad artística y musical. “España es como muy rica en todo lo que es su cultura, sus danzas, sus tradiciones, entonces hemos ido tratando de perfeccionarnos en cada una de las regiones”, aseguró. Para lograrlo, la institución dedicó décadas de formación a través de cursos, talleres y jornadas que permitieron alcanzar un nivel de detalle acorde a la tradición de cada danza. “Son tan diversas que eso hace que tengas que estudiar bastante”, comentó.

La directora explicó que desde sus inicios Caló trabajó sobre un repertorio amplio que incluye expresiones de distintas zonas del país europeo. “Hemos realizado cursos, talleres de perfeccionamiento para poder representar, por ejemplo, lo que se trata de las regiones a las Jotas Valencianas… también hemos bailado las sardanas que son típicas de Cataluña, el flamenco por supuesto que es el fuerte… las danzas también aragonesas, las vascas”, enumeró. Según detalló, la institución se planteó siempre el objetivo de presentar las tradiciones “de la mejor manera posible y traer todo lo que es esas tradiciones hasta la Argentina”.

La docente recordó también que, en las primeras etapas, acceder a la información necesaria era muy complicado. “En un principio costó bastante irnos armando con todo este bagaje cultural y poder hacerlo de la mejor manera posible”, señaló. Con el paso del tiempo, la academia no sólo creció dentro del departamento, sino que fue convocada para diversas presentaciones en la provincia, en la nación e incluso en el exterior. “Nos ha llevado a escenarios no sólo de acá departamentales sino hemos representado también al departamento en la provincia, en la nación y hemos tenido la oportunidad de viajar a España en varias oportunidades”, afirmó.

Ese vínculo constante con la tierra de origen de las danzas españolas derivó en un nuevo desafío para la institución. Según explicó Cramero, ya planifican un viaje que se concretará el próximo año. “Ahora estamos por viajar a Sevilla el año que viene… hace dos años que venimos trabajando como para poder emprender este sueño nuestro que es ir a la cuna del flamenco”, adelantó.

En otro tramo de la conversación, la directora destacó la importancia del respeto por la identidad cultural de cada región, especialmente en un país tan diverso como España. “Es un error muy grande representar de una manera, es como si vos bailaras vestida con el traje típico de un colla y bailas una cueca”, ejemplificó. Por eso, señaló que es fundamental evitar confusiones que puedan transformarse “en una falta de respeto a la cultura”. Para Cramero, la rigurosidad técnica y cultural fue uno de los aspectos más valorados por las entidades españolas al elegir a Caló.

Cramero remarcó que el aspecto técnico no se sostiene por sí solo si no existe un entramado humano que lo acompañe. “Parte técnica sola no tendría ningún sentido si no logramos desarrollar esto”, indicó. Por eso, la formación del instituto también busca trabajar aspectos como la empatía, la colaboración y la disminución del egocentrismo. “En la danza se da un poco esto de trabajar el egocentrismo, minimizarlo, trabajar otros valores”, expresó.

Finalmente, la docente destacó que la rigurosidad no se limita a la danza, sino también a todos los elementos que conforman la puesta en escena. “Tiene que ver con el vestuario, la escenografía, la iluminación, el sonido. Hemos tratado de tener la mejor calidad posible en cada una de nuestras presentaciones”, afirmó. Al concluir, se comprometió a continuar el camino de trabajo que caracteriza a la academia: “Por supuesto, seguiremos trabajando para hacer lo mejor posible de la cultura española”.