La actividad humana está cambiando el Clima en América del Sur

Sequías, calores intensos, vientos incrementándose cada vez más en Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia, etc. Nos preguntamos ¿qué está pasando con el clima en estos últimos años? y las respuestas son variadas pero hay algo que es un factor común en la mayoría de ellas, la deforestación masiva de los bosques tropicales. La descontrolada deforestación de la Amazonía y bosques nativos del norte argentino y hasta en Paraguay se muestran como posibles causas de esos eventos.
Hace cuatro años la Unión Europea sancionó una ley por la cual ese continente no comprará productos agrícolas ni ganaderos provenientes de regiones que hayan sido deforestadas perjudicando bosques nativos y en coincidencia con ello, la deforestación en la región sudamericana citada se aceleró y lo peor es que se realiza, posiblemente, mediante incendios. El plazo de vigencia de esa ley europea comienza a correr a partir del 1 de enero de 2025. El resultado de esas prácticas mediante el fuego provocaron que el humo llegara en estos días hasta Buenos Aires y Uruguay; actualmente Bolivia y el sureste de Brasil sufren de esa contaminación en niveles preocupantes.
Hay datos que indican que son miles de hectáreas las que se queman a diario en la Amazonía y todo parece ser que es para lograr mayor superficie para prácticas agrícolas ganaderas. En el caso de esta última es para obtención de carnes pero fundamentalmente el cuero la hace valiosa. No por nada la cantidad de cabezas de ganado brasilero supera las 300 millones.
La actividad derivada de la utilización del cuero en el mundo se ha incrementado, la marroquinería, tapicería de muebles y automóviles deberían ir cambiando hacia productos ecológicos que no dañen el medio ambiente.
La pérdida de los bosques mencionados ha llevado a modificar, supuestamente, las condiciones climáticas en la América del Sur, los sistemas ciclónicos del Océano Atlántico frente a las costas de Brasil (San Pablo) ha modificado el sistema de lluvias en esa región. Hasta hace unos años lo pluvial ingresaba del mar y producía las lluvias que cubrían el sureste de ese país y llegaba a Paraguay y noreste argentino y de allí salía un segundo sistema de lluvias que cubrían el resto de la selva brasilera; hoy no pasa eso, las lluvias han disminuido notablemente y la masa verde se reciente también. Hay señales de inicio de desertificación en zonas cercanas a San Pablo y regiones aledañas.
Calores más intensos en Sudamérica y riesgos de incendios por falta de lluvias y sequedad del ambiente se están incrementando y eso lo estamos notando en el centro y norte de nuestro país lamentablemente. Pensar que la deforestación descontrolada produce estos cambios climáticos no se puede descartar; son millones y millones de hectáreas las que desaparecen año tras año en esta región, mientras los gobernantes firman acuerdos para cuidar el medio ambiente con bombos y platillos y muchos productores agroganaderos sudamericanos están pidiendo que esa ley europea sea prorrogada.
El ser humano no está actuando bien en esta parte del mundo y su accionar produce cambios que en algún punto será de no retorno. La pérdida del bosque natural lleva a la desaparición de fauna y flora a gran escala y detrás de ello viene la desertificación y la desaparición de glaciares, humedales y los acuíferos subterráneos; en el caso de nuestro país está en riesgo el Acuífero Guaraní, una de las reservas de agua dulce más grandes del mundo y no se ve que alguien la esté protegiendo. Debemos actuar rápidamente frenando la deforestación, la Amazonía parece una zona lejana y sin embargo los efectos de su destrucción afecta a Sudamérica en su totalidad.

Por Enrique Mario Barrera