El sector agroindustrial mendocino, históricamente un pilar de la economía regional enfrenta una situación crítica. Alberto Carleti, vicepresidente de la Federación Económica de Mendoza (FEM) y miembro de la Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza (CAFIM), analizó el panorama actual, marcado por la necesidad de competitividad y la amenaza de una importación que, a su criterio, agrava la crisis.
En una entrevista que brindó a FM Vos 94.5 afirmó que la industria, especialmente la agroindustria, no podrá recuperarse si no se resuelven tres problemas estructurales: el sistema impositivo, el marco laboral y el financiamiento. «Estos ejes, que se vienen reclamando desde hace más de 15 años, se vuelven aún más críticos en un contexto de apertura económica. Si vamos a competir con una industria regional necesitamos que las condiciones sean las mismas para todos. En el caso de nuestro sector competimos normalmente con las industrias de Chile», aseguró en el inicio de la conversación.
Además de los problemas estructurales, Carleti señaló las amenazas coyunturales que ha traído la apertura de la economía, como la importación de pasta de tomate. «Esto genera un serio problema, ya que a la industria local le resulta más económico y rentable importar pasta de tomate que hacer todo el proceso de plantar el tomate, de elaborarlo y de comercializarlo», advirtió.
«Otra de las cuestiones que ya se transforman más que amenazas en problemas es la conflictividad laboral, los juicios laborales», añadió.
Desafíos en la cadena de valor y la cuestión del financiamiento
El referente de la FEM también hizo hincapié en la crisis que atraviesa toda la cadena de valor. «El sector primario ha recibido un precio bajo en relación a los costos de producción, lo que hace insostenible la actividad para muchos productores. No se cubren los costos en muchos casos», aseveró.
«Por su parte, la industria también enfrenta una caída de ventas y precios que no cubren los valores de reposición de esos productos. En este escenario, algunas líneas de crédito, aunque sean favorables, pueden perder sentido», sostuvo.
«La falta de rentabilidad y la competencia de productos importados hacen que las empresas tengan dificultades para sostenerse», continuó declarando en relación con el mismo tema.
La clave es el orden y la intervención del Estado
Si bien Carleti reconoció que las variables macroeconómicas son responsabilidad del gobierno nacional, también señaló que los gobiernos provinciales y municipales tienen su parte en la solución. «Las variables macros, como todos entendemos, tienen una injerencia fundamentalmente nacional. No quita ello que el gobierno provincial y los gobiernos municipales también tengan que hacer su parte, fundamentalmente en todo lo que es el tema de impuestos provinciales y las tasas que cobran los municipios», planteó.
«Igualmente, con el gobierno provincial se trabaja en distintas gestiones. Hemos estado coordinando con el gobierno provincial principalmente en tratar de avanzar en un acuerdo de un cupo que existe para el mercado de México del durazno de industria. Esto si bien también es un trabajo de Cancillería, la ayuda y el compromiso del gobierno provincial de avanzar sobre estos temas facilitan las cosas. Normalmente siempre se encuentra un poco más de eco en los problemas en el gobierno provincial, que es una cosa más inmediata y cercana que en el gobierno nacional», añadió.
En esa misma línea, el dirigente remarcó que, si bien el sector privado ha demostrado su capacidad para sortear la crisis, se necesita la intervención del gobierno. Al ser consultado sobre los subsidios a la producción, como los que se aplican en Europa, Carleti coincidió en que son necesarios, pero hizo una salvedad. «Deben instrumentarse, pero de forma ordenada. Ese es un concepto fundamental. Lo que nos ha pasado a nosotros como país y demás, es que cuando se ha tratado de avanzar en ese esquema, no hemos sido prolijos.», opinó.
«En el contexto específico de nuestro país, cualquier política de subsidio debe ser ordenada para evitar que se convierta en un problema y, en cambio, sirva para una mirada estratégica de desarrollo de un país», apuntó sobre el cierra de la charla.







