La alimentación y actividad física en la niñez y adolescencia mendocina se vio degradada durante la pandemia

A través de un estudio llevado a cabo por la UNCuyo en conjunto con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación se ha podido relevar que en los sectores populares la cuarentena afectó mucho la economía y las familias tuvieron que recurrir a comedores sociales para alimentarse.
En tanto a la actividad física, los chicos se volvieron más sedentarios. Cecilia Molina, investigadora responsable de coordinar el estudio de los efectos del aislamiento social en el ejercicio del derecho a la salud en las infancias argentinas, brindó mayores precisiones de los resultados del estudio.
“En esta época del año pasado el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación convocó extraordinaria a las facultades de Ciencias Sociales de todo el país para hacer investigaciones de la sociedad argentina en la pos pandemia, nosotros desde la UNCuyo –liderados por la Universidad de La Matanza- nos incorporamos a estudiar el tema de la alimentación y actividad física de niños y adolescentes durante el período de aislamiento, el estudio durará algunos años”, explicó en FM Vos.
Por otro lado, la especialista reconoció que se han estudiado “los barrios vulnerables del Gran Mendoza y algunos de la zona sur de la provincia, son los puntos muestrales que toma la encuesta de la Deuda Social Argentina que medirá en el próximo semestre la inseguridad alimentaria, tanto en calidad como en cantidad; nosotros sabemos que la salud de niños y adolescentes está ligada a la alimentación y actividad física, tratamos de comprenderla en pandemia”.

El sedentarismo
Molina también hizo hincapié en el problema del sedentarismo en esta franja etaria de la sociedad. “El sedentarismo es un problema previo a la pandemia, de hecho se habla de una epidemia de obesidad en el ámbito escolar, algunos de los resultados de nuestro estudio indican que en niños y adolescentes de familiares populares, y en casos como barrios de San Rafael donde la actividad económica depende de la actividad rural, la pandemia afectó mucho su economía”, argumentó.
Sobre el rol de los comedores sociales, para la investigadora “han cumplido un papel clave en esta pandemia para paliar el hambre pero los recursos que disponen son insuficientes para proveer nutrientes de calidad”.

El impacto cognitivo
Molina considera que en las zonas que no son urbana, la cuarentena no afectó tanto la actividad de chicos y jóvenes. “Indagando sobre centros deportivos, cuando se pudo abrir alguna actividad ese espacio estuvo cuidado y se realizaron las actividades con precauciones, los profesores manifiestan que el problema no es el deporte sino la tribuna, es decir, que los padres se reúnan; un punto a rescatar en este aislamiento es el avance en el vínculo padre-hijo”, comentó.
Por último, la investigadora afirmó que detectaron “dificultades” de conectividad en los sectores más populares. “A veces tiene un solo teléfono para varias personas y eso es algo complejo”, señaló.