La biblioteca popular Rodolfo Iselín atraviesa una semana de intensa actividad orientada a estrechar vínculos con la comunidad de San Rafael y recaudar fondos para su funcionamiento. A través de una propuesta de venta de libros usados y una variada oferta de talleres, la institución busca mantenerse vigente como un espacio de encuentro independiente de la escuela con la que comparte predio. Al respecto, dio detalles a FM Vos 94.5 y a Diario San Rafael la presidenta de la institución, Lucía Verdugo.
Durante esta semana, de lunes a viernes en el horario de 10 a 12 horas y de 16 a 18 horas, la biblioteca —ubicada en la esquina de calles Alsina y Comandante Salas— dispone de un mesón con libros usados en excelentes condiciones. La particularidad de esta iniciativa es que los ejemplares no tienen un precio fijo.
«Son libros que han sido donados y, al tenerlos repetidos, tratamos de adquirir fondos a través de esa venta voluntaria. El pago es a voluntad, lo que el lector pueda dar», explicó Verdugo. Según comentó, la respuesta de la gente es gratificante: «Algunos se emocionan con libros que leyeron hace muchos años y los vuelven a encontrar acá; merecen otra oportunidad de ser vistos», señaló.
Una agenda diversa de talleres
La recaudación es vital para el espacio, ya que se sustentan principalmente con la cuota social. Por ello, la agenda de talleres es clave. Actualmente, ofrecen cursos de crochet los lunes, ajedrez para niños los martes, bordado los miércoles, conversaciones en inglés e italiano los jueves y escritura los viernes.
«Ofrecemos un espacio para los profesores que lo necesiten y que no tengan donde hacerlo por la distancia; es una forma de estar para la comunidad», destacó Verdugo.
El desafío de atraer a las nuevas generaciones
Uno de los mayores desafíos que enfrenta la entidad es atraer a los más jóvenes en tiempos de predominio digital. Aunque la biblioteca recibe a los alumnos de la escuela Iselín durante los recreos, el objetivo es que el interés pase del juego a la lectura.
«Vienen chicos, pero la mayoría viene a jugar con bloques o ajedrez. Muy pocos vienen a leer. Depende de los adultos, la familia y la escuela promocionar que los chicos aprendan a buscar una temática en libros y no solo por internet», reflexionó la presidenta.
Para revertir esta tendencia, han conformado un grupo de narradoras voluntarias que comenzará a trabajar con alumnos de primaria. «Hemos hecho almohadones para que se sienten en el piso y usaremos teatro de sombras o proyector. En abril empezaremos con fábulas por el Día del Animal», adelantó Verdugo, reafirmando el rol social de la biblioteca.







