“La búsqueda del federalismo perdido”

Por Enrique Mario Barrera

Argentina, país joven, transitó el Siglo XIX buscando su identidad y logró una ubicación en el mundo en forma admirable, luego, en la primera mitad del Siglo XX llegó a ser el “granero del mundo” y después ¿qué pasó?, comenzó el declive más largo de su historia hasta nuestros días. En este último tramo y bajo la conducción de todos los políticos que pasaron (con mayor o menor responsabilidad) fueron formando este centralismo ambicioso de poder que no ha sabido solucionar los problemas sociales que hoy padecemos y que parecen no tener intención de resolver.
¿A qué me refiero? Al injusto sistema de administración del poder central y los gobiernos de los estados provinciales a los que la errática y mediocre gobernabilidad nacional les ha quitado el protagonismo necesario para lograr el desarrollo de un verdadero federalismo y esto se ve en la duplicación de instituciones nacionales y provinciales en cada lugar del país que uno mire. Vialidad nacional y provincial, reparticiones de recaudación nacionales y rentas provinciales, policía federal y provincial y tantas más de una lista interminable, cuando esas tareas las tendría que realizar cada estado provincial y el estado nacional solo debería auditar los resultados.
Por esa duplicación de esfuerzos y por no delegar tareas a las provincias de parte del estado nacional cada vez más ambicioso, codicioso y centralista es que no podemos lograr despegar en el desarrollo que necesitamos.
¿Cuándo puede comenzar a cambiar todo? Cuando los estados provinciales de mayor capacidad de desarrollo se unan y se den cuenta que poseen la mayoría de representantes en el congreso y que ello puede ser el punto de partida para empezar a transitar el futuro de progreso que nos merecemos los habitantes de las provincias que quieren vivir en paz, trabajando y con las cuentas ordenadas.
El manejo de las finanzas del país está tan centralizado y es tan arbitrario que llevan al injusto sistema de coparticipación federal actual donde las provincias que menos trabajan reciben mayores partidas que gastan en mantener una plantilla de empleados públicos desmesurada y todo ello a costa del esfuerzo de las provincias que sí quieren despegar y hacer las cosas como corresponde.
La recaudación de impuestos deberían hacerla los estados provinciales y aportar a la nación la coparticipación necesaria para las tareas propias que debe tener cualquier gobierno nacional austero cuya injerencia en los territorios provinciales debe ser mínima y así lograremos, de una vez por todas, tener estados provinciales fuerte y un estado nacional de dimensiones coherentes para cuidar los recursos que tanto se desperdician en la actualidad provocando una “fuga de divisas interna” en gastos en subsidios, planes sociales, superabundancia de empleados públicos, partidas autónomas del Congreso y del Poder Judicial, etc, etc.
Es hora de que las provincias que más se esmeran se unan para comenzar a reclamar los derechos que nos corresponden y así lograr enderezar el rumbo hacia el gran país que fuimos en aquellos tiempos mencionados al inicio de esta nota.