La canasta básica alimentaría subió 17%: cuál es la incidencia en los hábitos de consumo y qué se espera

Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el costo de la canasta básica alimentaria (CBA) subió 17% en agosto, por lo que un grupo familiar compuesto por dos adultos y dos menores necesitó percibir ingresos por $130.590 para no caer en la indigencia.
De esta forma, en los primeros ocho meses del año la canasta básica alimentaria acumuló un aumento 94,4%, mientras que la canasta básica total subió 86,7%, frente a una la inflación general de 80,2% en el mismo período.
Miguel Ángel Calvete, presidente del Instituto de Estudio de Consumo Masivo, en diálogo con FM Vos 94.5 analizó las perspectivas de cara a los próximos meses y los cambios de hábitos en el consumo.
«Nosotros venimos haciendo un seguimiento mensual en más de 1800 puntos de ventas de todo el país. A través del mismo, podemos observar y analizar un cambio en el hábito de los consumidores que siempre está atado a la pérdida del poder adquisitivo, es decir, a la caída en la capacidad de compra. El estudio hace más hincapié en el rubro alimentación, que es donde se dan más estás variables a raíz de los aumentos muy fuertes que hubo en determinados productos», explicó al comienzo de la entrevista Miguel Ángel Calvete.
«El salario real tuvo casi una caída del 27% en los trabajadores formales y casi un 33% en el sector informal. Esto llevó a la ciudadanía a dejar de consumir determinados productos y volcarse hacia otros. Los sectores medios en muchos casos migraron de la medicina prepaga a la salud pública», amplió.
Después, detalló algunos de los cambios más notorios en el consumo de alimentos. «Se registró un importante incremento de ventas de productos de carbohidratos, sobre todo en la categoría de pastas secas. Este alimento es el que más está al alcance de los sectores vulnerables que no llegan a comprar carne ni pollo. Las categorías desayuno, merienda y snacks también subieron sus ventas, pero se debe decir que es porque 4 de cada 6 familias está reemplazando una de las comidas por un alfajor o unas galletitas. Es un dato sin dudas muy preocupante y complejo que afecta directamente a la salud y la nutrición», examinó Calvete.
«Todo esto afecta a corto o mediano a la salud y hasta el desarrollo cognitivo de los chicos, lo que implica una escolarización más tardía o deserción escolar a futuro. Estos factores contribuyen a la vulnerabilidad social, el costo que se paga es muy alto», aseveró el presidente del Instituto de Estudio de Consumo Masivo.
Para concluir, analizó las variables económicas en relación al Programa Precios Justos y dijo qué se espera para los próximos meses. «Venimos de una inflamación de dos dígitos, es muy probable que se repita más o menos el índice inflacionario de este último mes. El programa de Precios Justos no tiene prácticamente incidencia, porque quedan afuera muchísimos puntos de ventas. La situación es cada vez más preocupante, hay un incremento de la pobreza y los distintos análisis proyectan que se superará holgadamente más del 50%. Como dije recién, las familias debieron suprimir una comida para en el mejor de los casos poder reemplazarla con un snacks o galletitas, si se puede», cerró.