La cifra de inflación y la verdad de la (escasa) milanesa

El primer año calendario de Milei como presidente (el 2024) cerró con una inflación del 117,8%. El dato se apoyó en los juegos de artificio y volvió a celebrarse desde el oficialismo como un éxito total.
Sin embargo, para conocimiento de crédulos e interesados, hay que aclarar que la cifra aun ubica a la Argentina en el pelotón de los países con más inflación del mundo. Ya no está a la vanguardia, es verdad, pero tampoco ha mejorado tanto como para soñar una vuelta a la normalidad, sobre todo por la forma en que se consiguió reducir la evolución inflacionaria.
El freno a los precios -se sigue aclarando- se impuso por vía de una brutal recesión que paralizó la economía y, a la par, liquidó la capacidad de ingresos de los trabajadores. Ninguno de los dos factores -actividad e ingresos- se han recuperado aún ni observan el camino de hacerlo, por lo que el poder adquisitivo está -en promedio y más allá de las grandes riquezas, que cada vez son menos pero más ricas- en el segundo subsuelo.
A mitad del 2024, más del 50% de la población del país -medición oficial- estaba sumergida en la pobreza. Aumentó once puntos porcentuales respecto de la última estadística del gobierno de los Fernández. Ese derrumbe social no se dio espontáneamente, es la secuela del plan Milei que se sintetiza en tres conceptos: freno a la inflación, menos ingresos, más pobres.
Algunos creen ver en este proceso un sendero de recuperación, consideran que el modelo libertario -la anarquía liberal- expresa un camino sólido para el progreso de la Argentina. ¿Redundará en el progreso de todos los argentinos?
Por lo pronto, si bien los precios siguen desacelerando, los productos de la canasta básica se hacen más caros mes a mes. Por ejemplo, en diciembre pasado una familia tipo -cuatro integrantes- necesitó $ 1.024.435 para cubrir sus necesidades (Canasta Básica Total). Los hogares con ingresos inferiores a ese monto son técnicamente considerados «pobres». ¿Cuántas familias, en San Rafael, alcanzan esa cifra? Es una buena pregunta para saber cómo estamos en realidad.