La comunidad libanesa en un nuevo aniversario de su independencia expresó su angustia por la vuelta de los ataques de Israel

En el marco de un nuevo aniversario de la independencia del Líbano, descendientes en San Rafael expresaron su angustia por la escalada del conflicto en la región, marcada por la reciente ruptura del alto el fuego de Israel y el impacto humanitario que afecta a miles de civiles y que le ha costado al vida a más de 70.000 civiles, en su mayoría mujeres y niños, a manos del ejército israelí.
En un nuevo aniversario de la independencia del Líbano, celebrado cada 22 de noviembre desde que el país dejó de ser colonia francesa en 1943, integrantes de la comunidad libanesa residente en San Rafael compartieron su mirada sobre el complejo escenario que atraviesa actualmente su tierra de origen por los ataques de Israel y el genocidio que lleva a cabo el gobierno sionista del primer ministro Benjamín Netanyahu. En diálogo con FM Vos 94.5, Luis Medaura, descendiente de libaneses, describió con preocupación el momento que vive el país debido al recrudecimiento de los ataques y la ruptura del alto el fuego ocurrido hace apenas 10 días. Según explicó, el aniversario encuentra a su familia “pasando un momento muy triste” debido a que “hace 10 días se rompió el alto el fuego y el Líbano pasó a ser el epicentro del conflicto”.
Medaura detalló que el breve impasse que se había mantenido desde el año pasado quedó desactivado tras un ataque israelí contra un presunto centro palestino cercano a Sidón. “De ahí se firmó un tratado como es de alto el fuego y como es que se rompió hace 10 días con un ataque israelí, con la supuesta… digo supuesta porque por lo menos la prensa internacional no confirma con exactitud, pero dice que era en un centro palestino”, expresó. En este contexto, reconoció entender que existe un enfrentamiento entre Israel y Hezbollah, pero remarcó que se trata de una situación que se desarrolla “en pleno caos”.

Al describir el escenario en el sur del Líbano, el entrevistado subrayó la enorme asimetría militar existente entre ambos Estados. Señaló que el país prácticamente no cuenta con un ejército capaz de controlar la situación y que la desigualdad de fuerzas se evidencia de manera contundente. “Hace cuatro o cinco días, en el sur del Líbano, pasando el río Litani hacia el sur, ya está todo ocupado por Israel”, explicó. Según relató, en los últimos días fueron bombardeadas cinco aldeas ubicadas sobre la vía que conecta con Beirut, lo que, sumado a la destrucción que dejó la explosión ocurrida en 2020 en la capital libanesa, agrava aún más la crisis social y económica. “Desde la famosa explosión del 2020, no logró recuperar ni su economía, ni su forma de vida, ni nada”, manifestó al analizar el deterioro generalizado del país.
En medio de este escenario, destacó también el aumento del poderío militar israelí y la falta de recursos de las fuerzas libanesas. “Israel reforzó en forma multimillonaria todo su escudo de hierro, y las tropas libanesas no tienen prácticamente sueldos para darles de comer a la familia”, afirmó. A esa disparidad se suma el avance de las hostilidades en diferentes regiones del Líbano. “Las hostilidades de Hezbollah y de Israel en el sur y en el este ya se aproximan a Beirut y la tensión internacional ya es en escala”, expresó, mostrando su inquietud por la posibilidad de que el conflicto se expanda aún más.
Consultado sobre las divisiones internas que históricamente han atravesado al país, Medaura coincidió en que los enfrentamientos entre distintas comunidades religiosas y políticas dificultan los intentos de acordar una pacificación estable. “Son tantas las divisiones que son religiosas por un lado, pero que se trascienden en lo político y no ayudan a un intento de pacificación total”, indicó. A pesar de los esfuerzos de distintos países para avanzar en acuerdos, reconoció un panorama poco alentador. “Yo no soy muy optimista de que se pongan las armas con respecto al conflicto”, afirmó.
Asimismo, analizó que detrás de la disputa hay una compleja red de intereses que trasciende las fronteras del Líbano y Siria, involucrando a potencias regionales como Irán, así como a países mediadores. “El tema es que es Israel-Irán, no es Siria o Líbano”, sostuvo. Y advirtió que, en medio de las ofensivas, la población civil continúa siendo la principal víctima. En este sentido, citó un reciente ataque en el que murieron dos jefes de Hezbollah y que generó una fuerte condena internacional debido al alto número de civiles fallecidos. “Inmediatamente las Naciones Unidas emitió un comunicado de que eran 127 los muertos civiles y de ellos casi la mitad eran mujeres y niños”, comentó. Y agregó: “No es justificativo que mueran ciento y pico de personas en este bombardeo. No lo digo yo, lo dicen las Naciones Unidas”.
Además, Medaura se refirió a la comunidad libanesa en Argentina y estimó que existen entre 1.000.000 y 1.200.000 descendientes en el país, aunque aclaró que muchas veces se confunde a libaneses con sirios debido a la cercanía geográfica y cultural. “Se estima que acá en el país puede estar llegando a un millón, un millón doscientos”, señaló. En el caso de Mendoza, comentó que en departamentos como Godoy Cruz, donde se encuentra la iglesia maronita, la presencia de descendientes es mayor que en San Rafael, donde son “muy pocos los libaneses”.
Por otro lado, advirtió que la inmigración reciente desde el Líbano hacia Argentina es prácticamente nula. “En realidad no; es muy poca la gente que viene. Sirios sí han venido”, explicó. Recordó incluso que años atrás hubo familias sirias que fueron recibidas en Mendoza en el marco de programas de asistencia humanitaria. “Hace un par de años nosotros recibimos a varios sirios que venían refugiados”, señaló, aunque aclaró que ese flujo no se ha dado con libaneses.