Como sabemos, culminó recientemente un invierno escaso de nevadas. Respecto de la situación en la que nos encontramos en cuanto a la crisis hídrica con la llegada de esta primavera, dialogó con FM Vos (94.5) y Diario San Rafael el investigador del Instituto Argentino de Nivología y Glaciología de Mendoza, Juan Rivera.
Primeramente, el científico expresó que es un momento muy complejo pues la cantidad de agua disponible es la que se deberá utilizar en el verano para las actividades agrícolas y para el turismo asociado a ríos y embalses de la provincia, por lo cual la situación actual “va a comprometer significativamente las actividades y va a requerir un manejo tal que se optimice este recurso limitado que va a estar disponible durante los meses de verano, y la primavera no pinta mejor respecto de las precipitaciones, se proyecta un déficit en la región de Cuyo y, superpuesto a esto, temperaturas por encima de los valores normales”.
Considera que para cuidar el agua es fundamental el ahorro cotidiano de cada uno, pues la población debe asumir que se encuentra en una región árida y semiárida, donde el recurso hídrico es un bien escaso, sobre todo en los últimos 11 años, en los que se ha registrado muy por debajo de valores normales. “El cuidado se tiene que dar desde cada uno de los ciudadanos, optimizar ese recurso en los hogares, y después las autoridades han trabajado en materia de impermeabilización de los canales, lo que va a evitar la pérdida de agua para riego, así que será cuestión de ver qué nos deparan los próximos meses en función del agua en la provincia”, dijo.
Tras haber participado de un estudio para Naciones Unidas sobre el cambio climático, Rivera señaló que se encontró con un mensaje alarmante a nivel global, desde el punto de vista de lo que se está viviendo y de lo que se espera. “Esta inusualidad en las condiciones de sequía, como la región de la Cordillera de los Andes, es un foco de calor en el mapa de eventos extremos a nivel mundial y lo asociado al calentamiento global, como consecuencia de los gases de efecto invernadero de las actividades humanas, prende muchas señales de alarma tanto para los gobiernos mundiales como para las autoridades locales”, lamentó, y agregó que si bien aún se está a tiempo de recuperar un mundo más ecológico, se requiere de una colaboración colectiva global y “la ventana de tiempo se está cerrando”. Es que “las naciones solo firman compromisos, pero esos compromisos no se traducen en una acción para evitar la emisión de gases de efecto invernadero”, aseguró.
En cuanto a lo que está ocurriendo con los glaciares, el científico advirtió que también están mal. Es que una década de nevadas deficitarias no solo afectó el agua que fluye en los ríos, sino también el crecimiento de los cuerpos de hielo en la región de Los Andes. “Es un panorama que se repite a nivel global en distintas regiones del planeta”, expresó.







