La crisis no es para todos

El 2018 seguramente será recordado como uno de los años en que las profundas crisis económicas volvieron a marcar su angustiante presencia en nuestro país. Con dos corridas cambiarias que llevaron a una devaluación del peso de casi el 100% respecto al dólar y una recesión que mostró su cara más temida, los índices económicos reflejaron pérdidas para una amplia franja de la sociedad nacional.
Sin embargo, no todos los sectores sufrieron la crisis. De hecho, un informe del Banco Central de la República Argentina evidenció que los bancos registraron, durante el tristemente célebre 2018, utilidades por 172 mil millones de pesos, esto es un incremento de 121,5% respecto de 2017. No hubo otro rubro con una rentabilidad similar.
La suba de las tasas de interés fue uno de los elementos que explicó el aumento de la rentabilidad bancaria: el ingreso por intereses se ubicó en 2018 en 483 mil millones de pesos, con un avance de 69,4 por ciento respecto del año anterior. Asimismo, el cobro de comisiones por tarjetas de crédito y otros servicios financieros les reportaron 94 mil millones de pesos, con subas del 19,9 por ciento.
La nueva “bicicleta financiera” generada por un dólar relativamente estable, combinado con tasas de interés en pesos a niveles todavía exhorbitantes, mediante la cual el gobierno buscó poner fin a la corrida cambiaria, tuvo a los bancos como principales beneficiarios.
En medio de una sociedad en que los salarios, en un año, perdieron 22 puntos con relación a la inflación (que escaló a 47,6%), con un Estimador Mensual de la Actividad Económica que mostró un retroceso con relación al año anterior del 7,5% consagrando una caída del PBI acumulado con relación a 2018 del 2,2% y un sector industrial que acumuló un retroceso del 5% durante el año pasado, entre otros datos preocupantes, hay que decir que la pregunta que nos hacíamos tiempo atrás en este mismo espacio acerca de quiénes pagarían el costo de la crisis ya comienza a tener respuestas.