La desgarradora historia detrás de la masacre en México: un nene sobreviviente hizo lo imposible para salvar a sus hermanitos

En medio de una guerra narco, Devin Blake Langford vio cómo asesinaban a su mamá, se enfrentó al terror y recorrió 22 kilómetros para pedir ayuda. El sacrificio de una mujer para salvar a su bebé.

Entre los fallecidos en la emboscada hay una madre, sus mellizos de ocho meses, su hija de 10 años y otro hijo de 12. Otra madre estaba tendida en el asiento delantero de otra camioneta junto a los cuerpos baleados de sus hijos de 11 y 2 años.

Las víctimas vivían en el estado de Sonora, a unos 110 kilómetros al sur de Douglas, Arizona, en la comunidad de La Mora, que se fundó hace décadas por una escisión de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Muchos residentes de la localidad se identifican como mormones pero no están afiliados a ninguna iglesia.

Algunos heridos, pero todos aterrados y con poco tiempo para reaccionar. Ocho nenes lograron salvarse por verdaderos actos de heroísmo y amor en medio de una nueva masacre que volvió a sacudir a México: el ataque de un cártel contra una familia estadounidense donde murieron tres mujeres y seis chiquitos.

Lo vivido por los nenes en la remota y montañosa zona de Sonora es casi indescriptible. Devin Blake Langford, de 13 años, fue uno de los pocos que no sufrió heridas y en seguida se hizo cargo de la situación: caminó 22,5 kilómetros de regreso a La Mora para pedir ayuda.

“Después de presenciar cómo su madre y sus hermanos morían baleados, Devin escondió a sus otros seis hermanos entre los arbustos y los cubrió con ramas para mantenerlos a salvo mientras iba a buscar ayuda”, contó una de los familiares, Kendra Miller. “Como tardaba mucho en regresar, su hermana de 9 años dejó a los otros cinco” y se marchó a pedir auxilio.

La nena, Mckenzie Rayne Langford, caminó durante horas a oscuras y la encontraron después de que los demás fuesen rescatados. Por un momento, había sido dada por desaparecida.

En total, los chicos estuvieron solos desde cerca de las 13, cuando comenzó la emboscada, hasta alrededor de las 19:30, cuando fueron rescatados. Familiares en La Mora intentaron llegar a ellos antes, pero se detuvieron ante los disparos.

En otro ejemplo de devoción, una mamá asediada por los criminales escondió a su bebé debajo de los asientos de la camioneta en la que iba y salió con los brazos arriba para mostrar que no era una amenaza. Fue una estrategia de distracción ante lo que parecía inminente: se apartó del vehículo y salvó la vida de su pequeño hijo. El cuerpo de la mujer apareció a unos 15 metros del auto.

En grabaciones de llamadas entre los rescatistas, se les puede escuchar cuando discutían si era mejor arriesgar más vidas o esperar una hora o dos a la llegada del ejército mexicano. Fue una decisión agónica.

Lo que vieron cuando encontraron a los niños fue aterrador. Cody Greyson Langford, de 8 años, tenía un disparo en la mandíbula y sangraba de forma abundante. Otra chiquita tenía impactos de bala en el pie y en la espalda.

Las autoridades mexicanas trasladaron a los cinco nenes heridos a un hospital en Estados Unidos en un helicóptero militar. En el momento del traslado estaban estables, según las autoridades médicas del estado de Sonora. Otros tres que salieron ilesos quedaron a cargo de familiares en la pequeña comunidad de La Mora, en el norte de México.