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La DGE activo la escolaridad protegida para garantizar la continuidad de alumnos con trayectorias complejas

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La Dirección General de Escuelas (DGE) comenzó a implementar el régimen de escolaridad protegida, un nuevo dispositivo destinado a garantizar el derecho a la educación de estudiantes que atraviesan situaciones complejas y que, por distintos motivos, no logran sostener su trayectoria escolar mediante los mecanismos habituales. La iniciativa apunta a ofrecer un acompañamiento personalizado, temporal y flexible, sin reemplazar la escolaridad presencial.

Durante una entrevista con Diario San Rafael y FM Vos 94.5, la directora de Educación Primaria de la DGE, Raquel Ghilardi, explicó que la medida surge tras detectar que existía un grupo de alumnos para los cuales las intervenciones actuales no resultaban suficientes. «La escolaridad protegida es un régimen que se suma a nuestro régimen habitual para ayudar a aquellos estudiantes que no tenían un lugar o que nuestras intervenciones cotidianas no los podían incluir», señaló.

Según explicó, el objetivo es brindar respuestas a estudiantes que, por diferentes circunstancias, ven interrumpida o seriamente afectada su trayectoria educativa, garantizando que puedan continuar aprendiendo mediante estrategias adaptadas a cada realidad.

Uno de los aspectos que la funcionaria aclaró es que este nuevo régimen no está destinado exclusivamente a estudiantes con Certificado Único de Discapacidad (CUD), sino que contempla un universo mucho más amplio. «Los chicos con CUD, si necesitan, pueden ser incluidos, pero no específicamente va para el CUD, sino que es mucho más amplio», afirmó.

En ese sentido, explicó que existen estudiantes que atraviesan situaciones particulares durante un período determinado y requieren una modalidad diferente de acompañamiento para no perder el vínculo con la escuela. Entre los ejemplos mencionó problemáticas psicosociales, enfermedades o niveles críticos de inasistencias en los que los dispositivos actualmente vigentes, como la modalidad domiciliaria y hospitalaria o los programas de asistencia, no alcanzan para dar una respuesta adecuada.

En esos casos, la escolaridad protegida permitirá adaptar la propuesta pedagógica e incluso, cuando resulte necesario, desarrollar instancias virtuales que respondan a las necesidades del estudiante.

Ghilardi explicó que el acceso a este régimen no será automático y que cada situación será analizada en forma individual. La solicitud podrá surgir tanto desde la familia como desde la propia escuela, pero en todos los casos deberá intervenir la Dirección de Acompañamiento Educativo (DAE), organismo encargado de evaluar si la incorporación al dispositivo resulta pertinente.

La directora de Educación Primaria de la DGE, Raquel Ghilardi, explicó que la medida surge tras detectar que existía un grupo de alumnos para los cuales las intervenciones actuales no resultaban suficientes

«Puede venir una demanda desde la familia o desde la escuela. Entonces vamos a juntarnos los dos, familia y escuela, y la Dirección de Acompañamiento Educativo va a desandar este camino para ver si esto es adecuado para ese estudiante», indicó. Además, precisó que será necesaria documentación respaldatoria y entrevistas con profesionales especializados. «Esto no es a demanda, sino que amerita un análisis para que este chico o chica esté dentro de esta escolaridad protegida», sostuvo.

La directora remarcó que la escolaridad protegida no reemplaza la educación presencial, sino que constituye una herramienta transitoria destinada a sostener la trayectoria escolar hasta que el alumno pueda regresar plenamente a su establecimiento educativo. «Esto no va a sustituir la presencialidad, sino que va a acompañar específicamente a aquellos estudiantes donde la singularidad de un hecho en un momento de su trayectoria lo necesite», explicó.

Cada estudiante contará con un plan pedagógico especialmente diseñado para su situación y el acompañamiento tendrá plazos definidos. «Va a tener una duración mínima de 30 días y como máxima de 90», detalló. Al finalizar ese período se realizará una nueva evaluación para determinar si el alumno está en condiciones de retomar la escolaridad habitual. «Debe salir y revincularse con la presencialidad, con su escuela y con sus compañeros», remarcó.

Respecto de la implementación práctica, Ghilardi explicó que la intención es que las actividades se desarrollen, siempre que sea posible, dentro de los horarios habituales de escolaridad. No obstante, aclaró que cada caso tendrá una planificación particular y que podrán realizarse adaptaciones cuando las circunstancias lo requieran. «El hecho educativo tendría que darse dentro de los horarios establecidos, pero si hay que hacer una adaptación de horario, hay que analizarlo», señaló.

En ese sentido, definió a la escolaridad protegida como «un dispositivo pedagógico flexible e integral» pensado para disminuir los factores de vulnerabilidad que afectan a determinados estudiantes y asegurar que ninguno quede excluido del sistema educativo.

Finalmente, invitó a las familias a acercarse a las instituciones educativas cuando detecten situaciones que puedan requerir este tipo de acompañamiento. «Queremos que sepan que desde la Dirección General de Escuelas los estamos acompañando. Esta es una herramienta pensada para dar respuesta a estudiantes que realmente lo necesitan», concluyó.

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