La educación pierde prioridad según un relevamiento: 19 de 24 jurisdicciones invierten menos que hace una década

La radiografía de la inversión educativa en Argentina es alarmante. Según los datos analizados por el Observatorio de Argentinos por la Educación, la mayoría de las provincias han reducido sus aportes reales al sistema, lo que configura un escenario de preocupación frente a los persistentes bajos resultados de aprendizaje.
Víctor Volman, director del Observatorio de Argentinos por la Educación, revela la retracción del presupuesto educativo provincial y advierte sobre la paradoja de invertir más a largo plazo mientras se deteriora la calidad. El foco está puesto en la necesidad de optimizar la eficiencia del gasto para revertir la caída en los aprendizajes.
«Argentina es un país federal y, en el caso particular de la educación, la responsabilidad recae fuertemente en las provincias. De cada cuatro pesos invertidos, uno lo aporta la Nación y los tres restantes —que representan aproximadamente el 75% de los recursos— son absorbidos por las jurisdicciones provinciales», dijo a FM Vos 94.5.
El estudio, que analizó la evolución en la última década, es contundente. «Diecinueve de las 24 provincias están invirtiendo menos en educación en términos reales que en el año 2014, tomado como referencia de origen en la última década», comentó Volman.
Dentro de este contexto, aún más preocupante es el análisis de la participación de la educación dentro del presupuesto total. «La educación pierde prioridad dentro del presupuesto total de las provincias. la educación venía representando cerca del 30% de los presupuestos, pero hoy en muchos casos está por debajo del 25%», aseguró más adelante.
El panorama en la región de Cuyo
Al revisar la dinámica regional, el director del Observatorio se refirió a la situación en Cuyo. En términos de variación del gasto en el lapso 2014-2024, tanto Mendoza como San Juan vienen perdiendo, siendo San Luis la única provincia de la región que hoy invierte más que una década atrás.
Respecto a los salarios docentes, Volman indicó que, si bien la región tiene niveles estables, Mendoza todavía no recupera el poder adquisitivo que tenía en el año 2014. Esta situación se vio agravada por la eliminación del FONID, el Fondo de Incentivo Docente que aportaba la Nación. «Dicha problemática generó un desequilibrio en las arcas provinciales, obligando a las jurisdicciones a realizar esfuerzos compensatorios», aseguró el entrevistado.
El salario, condición necesaria pero insuficiente
El análisis presupuestario siempre se topa con el factor salarial. El gasto en sueldos docentes representa entre el 80% y el 90% del total de los presupuestos educativos, un número que se ubica tan solo un poco por encima de los promedios de otros países. Esta masa salarial tan grande genera un efecto secundario crítico. «El alto gasto salarial deja un margen de apenas el 10% del presupuesto para otras áreas esenciales de política educativa como infraestructura, libros, equipamiento y becas escolares», señaló Volman.
Consultado sobre la relación entre el poder adquisitivo del salario docente y la calidad de la educación, Volman fue matizado. «La insuficiencia salarial compromete la capacidad del sistema para atraer y retener perfiles de alta calidad en la docencia», opinó.
No obstante, aclaró la limitación de esta correlación. «Buenos salarios por sí solos no necesariamente llevan a mejores aprendizajes». En su visión, más inversión es una condición necesaria, pero no suficiente.
La paradoja de la calidad y la eficiencia
El debate sobre la inversión se complejiza al observar la serie histórica. Si bien se registra una caída reciente, Argentina invierte hoy sustancialmente más que en décadas pasadas, habiendo duplicado el gasto en educación respecto a los años ochenta (pasando del 3%-3,5% a cerca del 6% en 2015, y hoy alrededor del 5%).
Pese a este esfuerzo, los resultados educativos no son los esperados. Con relación a este tema, Volman citó un dato de las pruebas de UNESCO. «En las pruebas de la UNESCO de 1997, Argentina se ubicaba como el segundo país mejor posicionado en América Latina; 22 años después, en 2019, descendió al puesto número 10», remarcó.
Este deterioro en la posición relativa, incluso comparado con países pares como Chile, Colombia o Perú, exige una revisión profunda sobre cómo se destinan los fondos. «Sin recursos es imposible que mejoren los aprendizajes, pero la inversión no es solo una cuestión cuantitativa, sino de cómo se asignan para que los sistemas educativos logren la máxima eficiencia», destacó el director del Observatorio de Argentinos por la Educación.
Finalmente, Volman destacó que, si bien la tasa de terminalidad mejoró la inclusión, el gran desafío sigue estando en los aprendizajes. Por ello, celebró el foco actual. «Consideramos que el esfuerzo de las provincias y la Nación, centrado en el plan de alfabetización nacional y la comprensión lectora, es muy importante para mejorar los aprendizajes fundamentales», cerró.