La educación, un bien público que merece ser defendido
El concepto de educación como bien público subraya la responsabilidad esencial del Estado de garantizar el derecho a la educación para todos, salvaguardar la justicia social y el interés público en la educación. Se espera que éste proporcione directamente o financie oportunidades educativas, en particular durante el periodo de enseñanza obligatoria.
Con independencia de que se interprete como una visión humanista, un enfoque de la formulación de políticas, o como principio de gobernanza, el principio de la educación como bien público se refiere a la definición y la preservación de los intereses colectivos de la sociedad y a la responsabilidad central de Estado en el desempeño de tales tareas.
A pesar de las tendencias al alza en cuanto a la mercantilización de la enseñanza y la consideración de la misma como un gasto, el Estado debería mantener un papel fundamental en lo que atañe al principio normativo de la educación como bien público. Las instituciones públicas siguen desempeñando una función importante en la financiación y la provisión de oportunidades educativas. O deberían.
Este papel es aún más importante en aquellos contextos en los que la desigualdad está generalizada y requiere una mayor intervención, sobre todo en las áreas en las que los niños y los jóvenes corren un mayor riesgo de exclusión y discriminación. Más aún en momentos de crisis económicas.
La lucha por defender la educación pública de las garras del neoliberalismo y su filosofía de convertir todo lo público y común en negocio y beneficio para unos pocos es más necesaria que nunca. A quienes la defendemos –que, como quedó visto esta semana, somos mayoría- nos mueve ante todo y sobre todo la convicción de que educarse y acceder al conocimiento es un derecho universal, que solo puede ser garantizado por un sistema educativo público y gratuito.
Y a los que piensan lo contrario, les reiteramos las palabras de Derek C. Bok, quien fuera durante veinte años Rector de la Universidad de Harvard: “Si usted cree que la educación es un gasto, pruebe con la ignorancia”.