La escuela secundaria y el futuro nacional

A principios de este año, cuando todavía la pandemia no era el grave inconveniente en que luego se convirtió, un informe elaborado por la Fundación SES y el Centro de Estudios para el Desarrollo Nacional Atenea advertía que una amplia franja de la población del país no accedía a oportunidades educativas, en gran medida por encontrarse en situaciones de vulnerabilidad, pobreza o indigencia.
Ese documento señalaba, además, que para poder contribuir con los ingresos de sus familias, en la mayoría de los casos estos jóvenes abandonaban la escuela, lo que se traducía luego en mayores dificultades para incorporarse al mundo laboral.
Es evidente que lo que pasa en el ámbito educativo tiene una estrecha relación con lo que sucede en los hogares. Basta mirar el desempeño que tienen los estudiantes de los países con mejores indicadores de desarrollo humano (Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Suecia) en las pruebas internacionales. Los resultados de la evaluación de estos alumnos, invariablemente, figuran en lo más alto del listado de los exámenes. ¿Es pura casualidad que en esas naciones no exista la escandalosa desigualdad que se observa en la Argentina y el resto de los países de la región?
No es un secreto que las políticas económicas de los últimos años provocaron en nuestro país un aumento en los niveles de desigualdad de ingresos y ello se ha evidenciado en el rendimiento de nuestros alumnos. La pandemia y la consiguiente necesidad de ir hacia una modalidad virtual ante la imposibilidad de concurrir a las aulas mostraron como nunca esas brechas en las oportunidades de unos y otros, más allá de las declaraciones de los funcionarios.
Los desafíos que tiene por delante el nivel medio son enormes, y las respuestas a esos retos deben tener el acompañamiento de todos los sectores de la comunidad para que la tarea de mejorar los aprendizajes sea posible en todos los rincones del país y para toda la población. He allí una clave central para vislumbrar nuestro futuro como país.

Compartir

¿Quién avala la toma de tierras?

Artículo anteriorEconomía regional: “No podemos seguir exportando impuestos”
Artículo siguienteFrase