La faceta injusta de la Justicia

La prescripción de la causa que recientemente dictó la Suprema Corte de Justicia de Mendoza para tres de los cuatro imputados por la muerte de la joven sanrafaelina Paula Toledo y la resolución similar que adoptó la Cámara Nacional de Casación Penal respecto al ex presidente Carlos Menem en la causa que lo tenía como condenado por la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia, volvieron a poner en el centro de las discusiones el rol que juegan los poderes judiciales en nuestro país.
En los casos mencionados, las explicaciones generalmente rondan en que los jueces que deben tomar esas decisiones –legales, la mayoría de ellas- no son los mismos que tramitaron las causas, como si ello fuera una especie de exoneración de responsabilidad más allá de pertenecer a la misma estructura administrativa.
Por otra parte, otro hecho polémico relacionado con el Poder Judicial mendocino es hoy investigado por el Gobierno provincial: el juez Antonio Sánchez Rey reclamó más de 4 millones de pesos en concepto de indemnización por un accidente laboral (un portón le atrapó el brazo en el estacionamiento de los tribunales capitalinos). Hasta aquí nada particular, aunque si se tiene en cuenta que el caso recayó en la misma cámara laboral que integra Sánchez Rey, que sus pares no se excusaron a pesar de que la ley procesal así lo exige, y que la conciliación con la empresa que debe abonar la indemnización (que habitualmente litiga en esa misma cámara) se logró en tiempo récord, la situación es cuanto menos sospechosa.
En los casos mencionados lo que está en revisión es el accionar del sistema judicial en lo que debería ser su tarea específica. No obstante, tampoco se pueden soslayar los privilegios de los que gozan algunos de sus miembros, entre ellos los que no pagan el Impuesto a las Ganancias o quienes ejercen consecuentemente el nepotismo.
Algunos botones que sirven de muestra para intentar explicar el divorcio que actualmente existe entre ese poder del Estado –donde muchos trabajan honesta y eficientemente – y la sociedad.