La falta de autopsias dificulta la búsqueda para determinar con precisión cómo mata el coronavirus

Los sistemas de atención médica colapsados en varios hospitales, los bloqueos naturales para evitar contagios masivos y los requisitos de seguridad impuestos por la pandemia de COVID-19 han obstaculizado los esfuerzos para recolectar tejido de las personas fallecidas por el SARS-CoV-2, que es crucial para investigar con más precisión cómo mata el nuevo coronavirus, sostienen una investigación publicada en la revista Nature.
Cuando la pandemia de coronavirus impactó en la ciudad de Bérgamo, Italia, a partir de febrero, el Hospital Papa Giovanni XXIII se vio rápidamente abrumado. Los médicos corrieron para dedicar el hospital, uno de los más grandes de la región, a la atención de personas con COVID-19.
El patólogo Andrea Gianatti y sus colegas comenzaron a cambiar su atención médica por una prioridad menos visible: las autopsias. “Surgió la necesidad de comprender cómo la enfermedad afecta a los diversos órganos. Y la forma más efectiva fue realizar la autopsia”, indicó Gianatti.
Las autopsias son un trabajo minucioso en condiciones normales. Durante un brote de enfermedades infecciosas, el riesgo adicional requiere precauciones de seguridad que los hacen aún más arduos. Desde el 16 de marzo, el equipo de Gianatti ha realizado 80 autopsias de personas que dieron positivo para el coronavirus. El grupo generalmente maneja solo 150 autopsias en un año y pocos hospitales en Italia tienen los equipos y recursos de seguridad para realizarlas.
Investigadores de todo el mundo han acudido en masa para estudiar COVID-19, una enfermedad que ataca principalmente los pulmones, pero que también tiene efectos desconcertantes en el corazón, los riñones y el cerebro. La furiosa pandemia y los bloqueos que la acompañan han complicado los esfuerzos para recolectar las muestras de tejido que los investigadores necesitan para comprender cómo el nuevo coronavirus causa tales estragos. Ahora, los patólogos están buscando formas de recolectar tales muestras sistemáticamente y compartir los resultados.
“Necesitamos esos tejidos para determinar qué está matando a los pacientes afectados por COVID-19. ¿Es neumonía? ¿Son coágulos de sangre? ¿Por qué desarrollan insuficiencia renal? No tenemos idea”, dice el patólogo Roberto Salgado de los Hospitales GZA-ZNA en Amberes, Bélgica.
Una pandemia es un momento difícil para concentrarse en la recolección de tejidos para la investigación. Los sistemas de atención médica están abrumados, los elementos esenciales que incluyen equipos de protección personal y reactivos de laboratorio son escasos, y los trabajadores de la salud ya están asumiendo un riesgo personal tremendo para cuidar a sus pacientes. “Dar un paso adicional para recolectar muestras de sangre y tejidos puede parecer una diversión ante tanta necesidad aguda”, asegura el patólogo Andrew Connolly de la Universidad de California en San Francisco.

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