La generación “silver” en el mercado laboral
Las personas mayores de 50 años enfrentan serias dificultades para insertarse (o, en el mejor de los casos, mantenerse) dentro del mercado laboral que, gradualmente, ha comenzado a reservar un espacio casi marginal en las organizaciones empresarias para este grupo etario. Así el proceso de envejecimiento se vuelve un castigo.
El conocimiento, la experiencia que trae aparejado el ejercicio de una determinada actividad y el compromiso que surge naturalmente de la profesionalización y la identificación con el proyecto, despierta escaso interés en los empleadores que compelidos por las exigencias se inclinan a empleados jóvenes y menos calificados. Esa menor calificación significa sueldos más bajos o directamente precariedad laboral.
De acuerdo a un informe de la consultora Bumeran, sólo el 7,41% de la dotación de las empresas está compuesta por empleados de entre 50 y 65 años. En contraste, casi la mitad de los colaboradores actuales tiene entre 30 y 40 años, mientras que un tercio se encuentra en la franja de 20 a 30.
Todo esto ocurre a pesar de que el talento «silver» -como se denomina a las personas de 55 años en adelante- aporta no sólo años de experiencia en distintos sectores, sino también una mirada estratégica y una gran capacidad para resolver situaciones complejas. Se destacan por su vocación de acompañar a los más jóvenes, transmitir conocimiento y sostener espacios de aprendizaje colaborativo.
Sin embargo todos estos atributos no se traducen en políticas activas en el mercado laboral. El estudio refleja que si bien el 62,96% de las empresas afirma tener alguna política de inclusión, sólo el 11,11% implementa programas específicos para promover contrataciones equitativas entre generaciones.
En un país como la Argentina donde la economía está reconstruyéndose permanentemente uno de los desafíos es anular «la cultura del descarte». Contrariamente a lo que se predica, el futuro no es sólo de los jóvenes. Se vuelve un imperativo, frente a modelos sesgados, romper con los prejuicios y atesorar la riqueza de la diversidad generacional.