La provincia profundiza el sistema de recuperación de envases fitosanitarios a través de ISCAMEN y en convenio con la Asociación Campo Limpio, con un crecimiento sostenido en los departamentos del sur y un reciente envío de material procesado desde el Valle de Uco.
La provincia continúa desarrollando el programa de gestión de envases vacíos de agroquímicos, una política ambiental que el ISCAMEN sostiene desde finales de la década de 1990 y que hoy se articula con la normativa nacional vigente y con la Asociación Campo Limpio. Según explicó el ingeniero Oscar Astorga, coordinador del programa, se trata de un sistema obligatorio para todas las provincias, que contempla centros y minicentros de acopio distribuidos en puntos estratégicos para facilitar el acceso de los productores y evitar la dispersión de envases en las fincas. Este trabajo, aseguró, ha mostrado un crecimiento sostenido en la participación del sector agrícola, especialmente en los departamentos del sur, y ha permitido consolidar un circuito de recolección, clasificación y disposición final del material plástico de acuerdo con la normativa ambiental.
Astorga señaló que la ley nacional de presupuestos mínimos sancionada en 2018 obliga a implementar mecanismos de trazabilidad y destino final para estos residuos, y que en Mendoza se ha fortalecido la infraestructura disponible para tal fin. Al respecto, explicó que los envases deben ser entregados bajo el procedimiento de triple lavado, lo que elimina más del 99 por ciento del remanente de producto, y que luego son clasificados como tipo A o tipo B según su estado, destinándose unos al reciclado y otros a la destrucción controlada como residuos peligrosos. “Es un esquema que busca evitar prácticas históricas como el entierro o la quema de envases y que además no tiene ningún costo para el productor”, detalló a Diario San Rafael y FM Vos 94.5.

Consultado por los volúmenes que se manejan, indicó que aún falta completar información del sistema nacional que gestiona SENASA, aunque remarcó que el crecimiento anual es constante. “Yo diría que es alentador todo lo que se viene haciendo, teniendo en cuenta que año tras año vamos rompiendo el último nivel de recuperación”, expresó. También destacó que ISCAMEN trabaja en este tema desde 1998, cuando comenzaron a promoverse las buenas prácticas agrícolas. “El ir creciendo año tras año para nosotros es muy importante, y sobre todo quiero recalcar que más allá de la legalidad y la obligatoriedad, vemos que los departamentos del sur van aumentando el volumen de recuperación”, afirmó.
El ingeniero subrayó que el sistema no solo resulta sencillo, sino que además ofrece materiales de manera gratuita. “El productor solamente tiene que hacer el triple lavado, volver a pulverizar el agua remanente y meter el envase en un bolsón que se entrega en forma gratuita, y luego llevarlo a una casa de agroquímicos de la zona o al centro de acopio directamente”, explicó. En el sur provincial, el minicentro funciona en la delegación de ISCAMEN en Cuadro Nacional.
Respecto del reciente envío realizado desde el Valle de Uco, Astorga señaló que se implementó un nuevo esquema operativo para agilizar la logística. “Hoy se están paletizando los fardos de envases, con lo cual se acelera la carga y descarga a nivel logístico”, comentó. Destacó además que esa región tiene un peso específico importante por su actividad vitivinícola y por el alto nivel de participación de los productores. De acuerdo con los registros, el último despacho fue de trescientos veintisiete fardos paletizados con un peso aproximado de ocho mil kilogramos.
Frente a la consulta sobre el destino del plástico y los costos del proceso, Astorga aclaró que es la Asociación Campo Limpio la que financia la gestión a través de los aportes que realizan 120 empresas registrantes del sector agroquímico. “Nosotros no recibimos absolutamente ningún beneficio económico, todo lo contrario. Los costos los asume esa asociación”, detalló. Indicó que ISCAMEN aporta el personal y la estructura por ser un organismo pionero en el país en la gestión de estos materiales, mientras que la asociación cubre insumos, logística y trazabilidad.
El plástico recuperado se entrega exclusivamente a operadores habilitados, quienes se ocupan de su procesamiento final. “El plástico no va a cualquier lugar”, remarcó. Comentó además que actualmente queda un único operador provincial y que sería beneficioso que surgiera otro en el sur, aunque por el momento no hay iniciativas privadas en ese sentido. Asimismo, aclaró que quienes realizan el tratamiento del material no pagan por recibirlo, ya que se trata de un residuo cuyo valor se mide principalmente en términos ambientales y legales.
Astorga explicó también cómo se financian los costos que afronta Campo Limpio. “Toda empresa que vende fitosanitarios, de la más grande a la más chica, hace sus aportes a esa asociación para que se gestione. Es la manera de cumplir con el principio de que quien contamina paga”, puntualizó. Agregó que este esquema permite evitar negociaciones individuales con más de cien compañías y concentra la administración en un solo organismo.
Finalmente, el ingeniero señaló que aún persisten conductas inadecuadas en algunos sectores. “Aunque parezca mentira, todavía hay gente que no entiende estas situaciones y aparecen envases tirados. No hay promoción ni capacitación que sea suficiente porque siempre hay una oveja negra”, sostuvo. Sin embargo, consideró que la tendencia es positiva y que la provincia se consolida en la adopción de buenas prácticas. Para dimensionar el desafío, comparó la experiencia local con la de Brasil, país que desde hace tres décadas implementa un sistema similar y alcanza una recuperación del noventa por ciento del material. “Son culturas distintas, pero no estamos tan lejos en tiempo de trabajo”, concluyó.







