El bloqueo del estrecho de Ormuz por el conflicto regional desplomó la producción iraquí y amenaza con paralizar los envíos de crudo.
La producción petrolera de Irak cayó de forma abrupta tras quedar bloqueado el estrecho de Ormuz por el conflicto en Medio Oriente. Fuentes de la industria señalaron que los principales yacimientos del sur redujeron su actividad cerca de un 70 por ciento.
Antes de la crisis, esos campos producían alrededor de 4,3 millones de barriles diarios. Con las restricciones actuales, el nivel bajó a unos 1,3 millones de barriles por día.
El problema central es la imposibilidad de exportar el crudo. Los tanques de almacenamiento ya alcanzaron su capacidad máxima, por lo que la producción restante se destina principalmente a abastecer refinerías dentro del país.
Riesgo de paralización total de exportaciones
El estrecho de Ormuz es una de las rutas energéticas más importantes del planeta. Por ese paso marítimo circula cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que se comercializa en el mundo.
La interrupción del tránsito marítimo provocó una fuerte caída de las exportaciones iraquíes. El domingo se cargaron apenas dos buques petroleros y el volumen exportado descendió a unos 800 mil barriles diarios.
Funcionarios del sector petrolero indicaron que, si la situación continúa, los envíos desde los terminales del sur podrían detenerse por completo. Esa perspectiva genera preocupación en el gobierno iraquí, ya que la venta de crudo representa más del 90 por ciento de los ingresos del país.







