La herida de la pandemia en América Latina
La Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (Cepal) publicó esta semana su quinto informe especial sobre Covid-19. Según las proyecciones que allí se explicitan, la economía regional caerá un 5,3 % este año por la pandemia de coronavirus, mientras que el valor de las exportaciones podría desplomarse un 15 %. Asimismo, el 92 por ciento de las ramas de mayor contenido tecnológico de la región están enfrentando una crisis significativa y si bien los programas puestos en marcha por los gobiernos amortiguaron el impacto, no se descarta que se produzca un alto nivel de destrucción de empleos y cierre de empresas.
La secretaria ejecutiva del organismo de Naciones Unidas, Alicia Bárcena, planteó que la caída en la actividad económica es de tal magnitud que, al cierre del 2020, el nivel del PIB per cápita de la región será similar al observado en el 2010. Habrá un retroceso de 10 años en los niveles de ingreso por habitante.
A nivel regional los sectores más afectados por la crisis son, según el informe de Cepal, el turismo, las industrias culturales, el comercio, la reparación de bienes, hoteles y restaurantes, transporte, moda y automóviles.
De seguirse con el ritmo que evidencia este año, a fines de 2020 Los desocupados sumarían 44,1 millones de personas, 18 millones más con respecto al nivel del 2019. Asimismo, las personas en situación de pobreza se incrementarán en 45,4 millones, con lo cual pasarían de 185,5 millones en 2019 a 230,9 millones en 2020, cifra que representa el 37,3% de la población latinoamericana.
En este penoso escenario, se requieren políticas para modificar la estructura productiva, es decir, incentivos distintos de los que prevalecen en la actualidad para que las empresas privadas, junto con el Estado, realicen las inversiones necesarias para diversificar la estructura económica, garantizar un proceso continuo y estable de crecimiento y evitar retrocesos sociales y ambientales. El desafío, como se ve, no es menor.