La historia de Roberto, el discapacitado de 67 años que vive en su auto y conmueve al país

Roberto tiene 67 años, desde hace cinco meses vive en su auto. A raíz de la pandemia no pudo continuar trabajando y debió abandonar el departamento que alquilaba. Sobrevive con $12 mil al mes y busca un lugar para poder alquilar.

En Espejo, a metros de San Martín, pleno centro capitalino, el hombre estacionó su R 12 Break hace un par de días. A partir de ahí su historia se viralizó en las redes y conmovió a los usuarios en todo el país.

En diálogo con El Sol, Roberto contó que posee un certificado de discapacidad, ya que “soy bipolar, sufro de grandes depresiones y del sistema nervioso”.

 

 

Hasta octubre del año pasado, alquilaba un departamento en el barrio Infanta de Las Heras. “Lo tuve que entregar porque no iba a poder seguir pagando. Llamé a la dueña y le dije: ‘Acá están las llaves y me voy’. Desde ese momento, vivo en el auto”.

El hombre percibe una Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) y cobra $12.118. Según detalló, hasta el inicio de la pandemia subsistía preparando alumnos, realizando traducciones de inglés y ayudando a universitarios a escribir y corregir sus tesis.

 

Roberto vive con poco más de $12 mil al mes.

 

Al respecto, aseguró que tiene conocimientos en el área de la informática: “Tengo cursos en inglés con Microsoft, en Estados Unidos” y que posee “estudios terciarios en el exterior”.

Sin embargo, con el correr de los meses y a raíz de la virtualidad los trabajos fueron escaseando y lo llevaron a la determinación de tener que abandonar su vivienda.

Antes de llegar a la esquina del microcentro mendocino, Roberto pasó por varios sitios. “Paré en una estación de servicio en Las Heras, en la Terminal de colectivos, en el Borbollón en otra estación, iba un tiempo en cada zona”, sostuvo.

Vive el día a día como puede, “comprando fiambre y pan, algún sobre de jugo o gaseosa económica”. Su auto posee una pequeña heladerita, algunos elementos para dormir y algunos de sus elementos más preciados.

“Ayer inicié una huelga de hambre, puse el cartel hasta que aparezca una solución”, contó.

 

Los llamados

 

Tras la repercusión de su historia en las redes, el hombre aseguró que ha recibido varios llamados pero de momento, “nadie concretó” y agradeció a una joven que le arrimó artículos de limpieza. Sin embargo, indicó que lo que “más lo indigna” es que ninguna autoridad lo contactó.

“Un particular que tiene una habitación desocupada, un galponcito o un garaje que me facilite, 2 mil pesos, 3 mil pesos como máximo por mes puedo afrontar, porque después tengo que pagar la electricidad que uso. Un lugar con sanitario al menos”, sostuvo.

Y agregó: “Si es del gobierno hay tierras fiscales, que me den un lotecito en una zona medianamente poblada, para que haya electricidad al menos. Yo me edifico algo y no lo quiero en propiedad, lo quiero en comodato, que me faciliten la situación”.

En ese sentido, fue tajante: “No quiero nada de regalo. La gente se acerca a colaborar con dinero y no se lo recibo. Me he ganado el sustento toda la vida, tengo dos cosas que me han quedado nada más: mi palabra y la dignidad”.

 

Volver a empezar

 

La esperanza de Roberto es poder solucionar su situación habitacional para poder volver a trabajar. “Una vez que me vuelva a instalar tengo las herramientas para volver a ponerme de pie y rehacer mi vida”, deseó.

Para finalizar aseguró: “Soy una persona honesta, cumplo mi palabra, tengo buenas referencias, lo único que necesito es ayuda. En zonas como Guaymallén sobran las casas con algún garaje desocupado, no hablo de lugares céntricos. Me interesa que haya electricidad, tener un baño y si es posible un colectivo medianamente cerca para movilizarme”.

Aquellas personas que crean que pueden ayudar a Roberto en su situación, pueden comunicarse con él al 2617117106.

 

Fuente: El Sol