La historia del hawaiano que conmovió al mundo con su canción y su funeral en el mar

Un grito de euforia quebró el suave murmullo de las olas, mientras una gran vasija de barro oscuro se inclinaba hacia el agua salada: las cenizas de Iz caían para fundirse eternamente con la espuma del mar, ante la atenta mirada de al menos 10 mil fanáticos que asistieron a su funeral.

 

Iz era, en realidad, Israel Kamakawiwo’ole, un destacado músico hawaiano que llegó a los oídos del mundo por su voz dulce, su habilidad para tocar el ukelele y su célebre versión de Somewhere Over the Rainbow, la canción del Mago de Oz, que suma cientos de millones de vistas en YouTube. Pero fue su masivo funeral el que lo convirtió en un héroe local y en el mayor ícono de la cultura hawaiana en el mundo.

 

El 26 de junio de 1997 comenzó a correrse la voz, cuando su rostro sonriente apareció en la primera plana del diario más leído de Honolulu, la capital de esas islas del Océano Pacífico. Iz había fallecido a causa de una deficiencia respiratoria y a partir de una serie de enfermedades que lo aquejaban por su obesidad. Es que Iz no era de talle pequeño: medía casi 1,90 metros y pesaba, al momento de morir, más de 450 kilos.

 

Su muerte trajo un recuerdo doloroso para la familia. Su hermano Skippy también había fallecido poco antes, con apenas 28 años, por un paro cardíaco que surgió también a partir de la obesidad. Tanto Israel como Skipyy eran célebres en las islas por haber integrado Makaha Sons of Ni’ihau, un grupo musical que logró popularizar la música hawaiana más allá del hapa haole, un ritmo folklórico que había sido bastardeado por la cultura americana a partir de versiones racistas o sexuales que nada tenían que ver con la esencia de las islas del Pacífico.

 

Los “hijos de Makaha” habían logrado generar otra música, una que sabía interpretar el espíritu hawaiano y que ofrecía letras y melodías que los propios nativos podían mostrar orgullosos. Por eso, no fue extraño que miles de personas asistieran al mar a despedirlo esa tarde de verano de 1997.

Iz, que había sido un joven problemático durante su adolescencia, imprimiría su voz en los oídos del mundo a partir de una grabación a última hora, en 1988. La leyenda asegura que el dueño del estudio recibió un llamado de un representante borracho justo cuando estaba a punto de cerrar su establecimiento, y tras lidiar con un grupo de chicas que desafinaban al cantar. La voz balbuceante del ebrio prometía algo bueno, y su promesa se cumplió.

Aseguran que las tablas del suelo crujieron cuando entró Israel, con los 250 kilos que pesaba entonces y su ukelele, un instrumento que aún no gozaba de la popularidad que obtuvo en la última década, y que, por su tamaño minúsculo, se veía como un objeto ridículo en los brazos gruesos del músico. Pero entonces, su dulce voz entonó una fusión de dos canciones que aún están grabadas en los tímpanos de muchos: unió Somewhere Over the Rainbow con What a Wonderful World, de Loius Armstrong.

Sin embargo, la cinta permaneció olvidada por cinco años en la oficina de los estudios. Sólo cuando Iz intentó lanzar su carrera solista, al momento en que mantenía a su esposa y a su hija con ayuda del Estado, fue cuando la canción se publicó. El éxito fue tan masivo como inesperado, ya que los hawaianos no apreciaban tanto este tenor nativo en la música americana como sus canciones más políticas, donde trataba de recuperar el verdadero espíritu hawaiano ante el proceso de americanización.

Años más tarde, y cuando el músico no vivía para ser testigo de su éxito, esa canción llegaría a todas partes: la juguetería Toys R Us la incluyó en una de sus publicidades y el cine se encariñó de forma notoria con la voz de Iz. “Descubriendo a Forrester”, “¿Conoces a Joe Black?”, “Tienes un e-mail”, “Como si fuera la primera vez”, “Madagascar” y el corto de Pixar “Lava” incluyeron su mítica canción y la convirtieron en un ícono de la cultura popular.

A lo largo de su vida, Israel se convirtió en el músico más popular de las islas, pero su sobrepeso complicaba aún más sus presentaciones y terminó por darle un abrupto final cuando apenas tenía 38 años. Entonces, su música aún no lograba traspasar los límites de su archipiélago nativo para llegar a los oídos de todo el planeta.

Tras la noticia de su muerte, el gobernador Benjamin Cayetano permitió que sus restos sean velados en una ceremonia pública en el ayuntamiento, un honor del que sólo habían gozado un senador y un gobernador en el pasado. Las criticas por la apertura de este espacio hacia alguien que no era un político electo no tardaron en llegar, pero el funcionario mantuvo su decisión firme y aseguró que Israel no sólo era un gigante de la música sino un verdadero tesoro para Hawai.

Ante las banderas a media asta pasaron 10 mil personas, que se acercaron a presentar sus respetos al ídolo fallecido. Se intercambiaron fotos y flores, y un concierto musical cerró la ceremonia alrededor del ataúd, realizado con maderas recolectadas por distintos puntos del archipiélago.

Unos días más tarde, cuando el cuerpo ya había sido cremado, miles de personas se agruparon en la playa Makua, a unos kilómetros del lugar en el que residía el músico, en la isla de O’ahu. En canoas y otras embarcaciones mayores, se adentraron en el azul del océano para encontrar el punto de su descanso final, entre las profundas olas del Pacífico.

Cuando la urna oscura se levantó en el cielo, miles de aplausos y gritos eufóricos rompieron el silencio de la tarde. Desde las orillas se oía el sonido de las bocinas de los autos, y cientos de banderas con las letras I – Z flamearon en el cielo. Mientras las cenizas se fundían con la sal del océano, la esposa de Iz y otros miles de fanáticos se lanzaron al agua para nadar por última vez con Israel, el gigante que logró convertirse en la voz de todo Hawai.

Fuente: lmneuquen.com