La importancia de los maestros

En nuestro país se conmemora hoy el Día del Maestro en homenaje a Domingo Faustino Sarmiento. El sanjuanino, que en sus productivos y varias veces polémicos 77 años fue político, docente, escritor, periodista, militar y, fundamentalmente, estadista, es considerado por muchos como el “Padre del Aula” por sus ingentes esfuerzos en convencer a los poderosos de turno acerca de la conveniencia de la educación popular en pos de la consolidación de una nación que comenzaba a ser tal.
Su anhelo de lograr una educación gratuita, laica y obligatoria fue una realidad recién después de una década de haber abandonado la Presidencia de la Nación y es la base del sistema educativo argentino actual.
Desde aquel 11 de septiembre de 1888, cuando la vida de Sarmiento se apagó en Asunción, muchas cosas han cambiado –algunas para bien y otras para mal- en la instrumentación de la educación en nuestro país, pero, más allá de discusiones coyunturales, casi nadie niega la importancia de los docentes a la hora de llevar adelante ese trabajo en el campo. Los maestros son el cuerpo de aquella “alma” que imaginó Sarmiento y siguieron otros.
La escuela se ha convertido en una especie de “contracultura social” y constituye un ámbito donde se va a contramano de todos los disvalores que se presentan fuera de él. Así, la búsqueda de la excelencia, la idea del esfuerzo a la hora de conseguir objetivos y –fundamentalmente- la transmisión de valores constituyen las ideas rectoras de los establecimientos educativos para luchar contra “el afuera”, donde el facilismo y la inmediatez dominan la escena y en el cual la escala de valores se ha visto trastocada de forma preocupante. En esa inteligencia, el trabajo de los docentes es vital.
Nuestra sociedad no puede permitir, en modo alguno, que no se valore y respete a los docentes. Es necesaria, por tanto, la adopción de una verdadera política de Estado que se ocupe de enfrentar estos desafíos de la educación, apoyando y protegiendo a los responsables de un sistema del cual depende, ni más ni menos, nuestro futuro como sociedad.