La industria metalmecánica complicada: desafíos del empleo y búsqueda de nuevos horizontes

El sector industrial mendocino, particularmente el metalmecánico, atraviesa un período complejo, marcado por la pérdida sostenida de empleo y la necesidad de una reestructuración profunda. Julio Totero, referente del sector, analizó los datos de la actividad, advirtiendo que el repunte observado en mayo pasado se explica por la fuerte caída del mismo mes del año anterior, y que el panorama es preocupante si se analiza el periodo completo.


«Si bien la ocupación de la capacidad instalada se mantiene entre el 57% y 60%, este nivel es relativamente bajo comparado con picos de más del 80% en épocas de bonanza. La preocupación central radica en la pérdida de empleo y los bajos salarios, un desafío que exige un plan de desarrollo que hoy Argentina y Mendoza no poseen. Queda mucho por hacer, a la gente joven le está costando incorporarse al mercado laboral», sostuvo.
En ese sentido, el referente industrial criticó la manipulación política del gobierno de Milei de las estadísticas, enfatizando que la realidad es que la gente tiene poco empleo y los salarios son bajos.

Sectores afectados
Según el informe de ADIMRA (Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina), a nivel nacional, sectores como la maquinaria agrícola, acoplados y remolques han traccionado la actividad, impulsados por cuestiones coyunturales como el inicio de cosechas.
Sin embargo, el sector de mayor caída es la fundición. «Este segmento está muy impactado por la importación de productos chinos, que ingresan al país con precios bajos que no admiten competencia. Los bienes que ingresan de China lo hacen terminados y nosotros a esos valores no podemos comprar ni siquiera la materia prima», advirtió Totero.
«En la provincia, la situación es más crítica, ya que Mendoza carece de una actividad de maquinaria agrícola que impulse el crecimiento metalúrgico. Las actividades tradicionales, como el petróleo y la agroindustria, están en declive. El sector de servicios petroleros, fuertemente vinculado a la metalúrgica, sufre una franca caída producto de la retirada de YPF de la zona norte, lo que ha generado la pérdida de muchos puestos de trabajo. La industria vitivinícola, por su parte, no tracciona, dejando a la metalurgia mendocina en un problema. Muchos industriales locales están buscando trabajo fuera de la provincia o fuera del país», subrayó.

Acuerdos regionales y desafíos
Totero valoró positivamente los acuerdos entre cámaras empresarias para proveer servicios al sector petrolero en Neuquén y a la minería en San Juan. «Estos acuerdos ayudan a entender que la demanda de proveedores en esas regiones es y será tan grande que los proveedores locales no alcanzarán. Sin embargo, las leyes restrictivas de compra local en algunas provincias siguen siendo un símbolo de la ineficiencia. Al que darle ventaja al que está instalado en la región y que sea cada vez más competitivo, en lugar de imponer restricciones a la competencia», abogó el industrial.
Más adelante y sobre este mismo tema, señaló que, a pesar de las dificultades para ingresar a mercados con estas barreras, como San Juan, Salta o Santa Cruz, las empresas mendocinas siguen trabajando en esas provincias debido a las capacidades o cualidades que poseen.

Inversión y financiamiento
Ante la pregunta sobre el momento de invertir en infraestructura y tecnología, Totero fue contundente. «Ahora es momento de estudiar la demanda. Una vez que la demanda sea comprendida, se debe preparar el recurso humano y solo entonces invertir en infraestructura y tecnología. Es en este punto donde el financiamiento hoy está ausente», aseguró.
«Una tasa del 40% en pesos es inviable para cualquier empresa, especialmente cuando los precios están en dólares. Con un dólar anclado y sin expectativas de una evolución significativa en los próximos meses, pagar una tasa del 40% en pesos es equivalente a una tasa del 25% o 30% en dólares. Seguimos siendo caros en dólares», recalcó.
El entrevistado concluyó que el tema financiero debe resolverse de una manera inteligente y que la tasa de interés debería acompañar la evolución de la paridad cambiaria.